jueves, noviembre 06, 2008

HABLANDO DE CAMBIOS

El triunfo anunciado de Barack Obama en Estados Unidos, hace volver la mirada a las próximas elecciones en El Salvador, y aunque yo no estoy viviendo su dinámica creo que el país está preparado para la verdadera alternancia que se materializaría con una victoria de Mauricio Funes. El otro día me hallé esta entrevista de LPG hecha al politólogo español Manuel Alcántara Sáenz, que da una visión simple pero precisa de lo conveniente que se torna el que cambien no sólo de caras sino también de filosofía, los próximos protagonistas de la escena política de El Salvador.

EL PAIS ESTA PREPARADO PARA EL CAMBIO


Foto de LA PRENSA/archivo

Con la autoridad que le confiere el haber estado cerca del estudio sobre las instituciones del país desarrollado por la Universidad de Salamanca junto a FUSADES, Alcántara se atreve a plantear que no ve riesgos graves si hay alternancia.

¿El país está preparado para la alternancia?

Para los que pierdan, en el caso hipotético de que el partido en el gobierno perdiera las elecciones, pues evidentemente tendrá un trauma porque el que es desalojado de Casa Presidencial lo pasa peor, pero no para las instituciones o para el país. Creo que este país está preparado para una alternancia o para seguir como está.

¿Puede tomarse como alternancia el que gane el mismo partido aunque el gobernante sea diferente?

Creo que es un eufemismo decir que hay alternancia porque cambian las caras o las personas. Siempre, evidentemente, hay cambios de actitudes, hay cambios a lo mejor de gestos, pero no se puede hablar en términos políticos de alternancia si es el mismo partido o el candidato del mismo partido el que gana las elecciones.

Hay quienes dicen que puede ser un salto al vacío el votar por la oposición de izquierda

Es lógico que digan eso, es un argumento político para, digamos, contribuir a generar un clima de desconfianza en el otro y un clima de atracción de votantes que pudieran tener miedo hacia su postura (del FMLN).

¿En términos reales no existe ese riesgo?

No. El vacío político no existe, salvo en situaciones muy excepcionales que ahora no concurren aquí.

Usted dice entonces que actualmente El Salvador cuenta con un sistema político saludable.

Relativamente saludable, sí.

Hay sectores que ven en el FMLN a un partido antisistema. ¿Por qué usted plantea lo contrario?

Bueno, porque es un partido que juega con las reglas de juego del sistema, que está en las instituciones políticas desde hace 15 años, que controla el poder en distintos ayuntamientos (alcaldías), que han hecho su papel como legisladores. Entonces no es para nada dable el término de antisistema.

¿Eso es suficiente garantía de que no haya un riesgo de giros bruscos si un partido como el FMLN llega al poder?

Yo creo que hay instituciones en El Salvador que no van a permitir que haya giros bruscos porque el poder está bastante repartido. Es decir, la conformación proporcional de la Asamblea permite pensar que siempre va a haber una Asamblea fragmentada y que esta va a ejercer de control del Poder Ejecutivo y entonces, por mucho que el Ejecutivo supuestamente, hipotéticamente quiera dar un cambio brusco va tener que contar con la propia Asamblea.

Usted dice que la prueba de fuego de la democracia es la alternabilidad.

Los sondeos indican que es una posibilidad.

Muchos creen que si gana el FMLN, después de la elección El Salvador va a amanecer en otro sistema.

No lo creo.

¿Qué ve usted, si hay un cambio?

Hay que ver cuál es el nivel del cambio. Primero hay que saber cómo van a estar la distintas fuerzas en la Asamblea, cuyas elecciones son fundamentales porque puede haber dos situaciones: que un partido por primera vez en los últimos años tenga mayoría absoluta. El otro escenario es que las cosas sigan como están o como hace 3 o 6 años. Es el primer dato que debemos saber, antes de ver qué pasa con la elección presidencial, donde habrá que ver si se dirime en primera o segunda vuelta. Son elementos sin los cuales no podemos hacer un juicio. Hay que añadirle un elemento peculiar y es que el líder del Frente (Mauricio Funes) es apoyado por el Frente, pero que no es del Frente. Él puede tener —y de hecho lo tendrá— una conductoría política propia, que a lo mejor puede plantear un pequeño problema de relaciones con el partido político que lo apoya. Por eso digo el escenario es mucho más complejo.

¿El hecho de que el FMLN haya aceptado la derrota en tres elecciones presidenciales es suficiente prueba de que está adentro y respeta el sistema?

Sí, eso está claro.

¿La alternancia también es una prueba para ARENA?

Exactamente. La prueba del sistema es que si ahora se produjera una derrota de ARENA, que ARENA lo asumiera democráticamente. Esa es la parte pendiente.

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