domingo, mayo 07, 2017

REAL ACADEMIA PROHIBE USO DE "TODOS Y TODAS"

El autor del informe de la RAE, Ignacio Bosque, defiende que “el uso genérico del masculino para designar los dos sexos está muy asentado en el sistema gramatical” español y que no tiene sentido “forzar las estructuras lingüísticas”.


A la Real Academia Española (RAE) le llamó la atención el uso creciente de un latiguillo lingüístico en América latina: un artículo de la Constitución de Venezuela habla de “venezolanos y venezolanas”, y la expresidente Cristina Fernández comenzaba siempre sus discursos dirigiéndose “a todos y a todas”.
Sin embargo, los hispanohablantes no están discriminando cuando usan el masculino para designar a hombres y mujeres: no necesitan modificar el uso de su idioma para huir del sexismo y tampoco están obligados a pasar al género femenino el nombre de algunas profesiones.
Titulado Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer, un informe de la RAE critica las nuevas guías sobre lenguaje no sexista elaboradas en España por universidades, sindicatos o gobiernos regionales, que proponen, por ejemplo, usar palabras como “la ciudadanía” en lugar de “los ciudadanos” o “el profesorado” en lugar de “los profesores” para hablar de grupos compuestos por hombres y mujeres.
“No es preciso, desde luego, ser lexicógrafo para intuir que la niñez no equivale a los niños”, fustiga.
Asimismo, “no parecen admitir estas guías que una profesional de la judicatura puede elegir entre ser juez o jueza”, critica el académico, considerando que las pautas propuestas por estas guías están únicamente pensadas para el lenguaje oficial.
La corriente “reformista” ya ha tenido varios ejemplos, además de los que brindan la Constitución venezolana y la presidenta Kirchner. El 15 de mayo del año pasado, la Puerta del Sol se vio desbordada por un movimiento de manifestantes que, para subrayar su conformación por mujeres indignadas y hombres indignados, se autodenominó “de l@s indignad@s”. Con el signo de arroba, para ser más inclusivos.
Pero la RAE decidió ponerle, si no freno, al menos un límite a un modo de expresarse que considera artificial y derivado de la exposición pública. En un detallado informe, cuestiona con contundencia e ironía una serie de nueve guías gramaticales destinadas a “evitar el sexismo en el lenguaje”, que fueron publicadas en los últimos 10 años en España.
En esas publicaciones, sus autores recomiendan a los lectores, entre otros consejos, que no apelen al uso genérico del masculino cuando se debe referir a los dos sexos al mismo tiempo. Así, por ejemplo, sugieren que se emplee “las personas becarias” en lugar de “todos los becarios” o, también, “las personas sin trabajo” para reemplazar a “parados”, en España.

lunes, abril 17, 2017

PAPA FRANCISCO QUIERE VENIR A EL SALVADOR A CANONIZAR A MONSEÑOR OSCAR ROMERO


'El papa Francisco “quiere venir a El Salvador”, confirmó hoy el obispo auxiliar de San Salvador, Monseñor Gregorio Rosa Chávez.

El sumo pontífice tiene un deseo: “juntar a dos en su visita: canonizar a Romero y Beatificar a Rutilio Grande”, dijo Rosa Chávez durante una entrevista en un canal de televisión.
Rosa Chávez recordó que cuando el ahora papa era Arzobispo le preguntaron qué pensaba sobre monseñor Oscar Romero, él respondió en ese momento que “si yo fuera papa, lo haría Santo”.
Luego de una lucha por más de 30 años, la Iglesia Católica salvadoreña logró que el Vaticano beatificara a Romero y ahora está a la espera de su canonización que podría ser el mes de agosto de este año y podría coincidir con los 100 años del natalicio del mártir.
Recientemente el juez Cuarto de Instrucción Rigoberto Chicas, admitió la solicitud para la reapertura del proceso penal por el asesinato de Monseñor Oscar Romero, cometido el 24 de marzo de 1980 por un escuadrón de la muerte patrocinado por la ultraderecha del país.
“El caso de Monseñor Romero nunca se investigó por el Estado…y la justicia nunca hizo nada, hay que investigar la muerte de Romero, más ahora por lo que representa”, dijo Rosa Chávez.

viernes, marzo 24, 2017

UNA NOCHE CON MONSEÑOR ROMERO


Corría el mes de mayo de 1978 ¿o 1979?, fue un domingo por la noche. Se había programado una misa conmemorando un aniversario del asesinato del padre Alfonso Navarro Oviedo, en la parroquia de la colonia Miramonte en San Salvador. Triste efeméride. La buena noticia era que aquella Eucaristía iba a ser oficiada por Monseñor Oscar Arnulfo Romero. 

Para mí era una oportunidad única de ver de cerca a aquel santo varón, y cumplir un sacro deseo. Me aseguré de llevar a mi hija Lalita, que a la época contaba quizás con unos cuatro añitos. Mi intención era que ella fuera bendecida por el universalmente respetado Arzobispo. Su bendición equivaldría para mí a la bendición de Dios mismo. 

Iba tambien mi hermano Guillermo Campos con nosotros. Llegamos temprano a la iglesia para no perdernos un minuto del privilegio de estar en el entorno de Monseñor Romero. Por cierto que también nos encontramos allí con mi viejo amigo Jorge Carlos Figeac Cisneros. Puntualísimo como era su costumbre, 

Monseñor llegó a la cita con su feligresía que, rompiendo un poco la etiqueta eclesiástica, lo recibió con un aplauso que el prelado agradeció con gesto de humildad: bajando la frente suavemente y con su acostumbrada semi sonrisa dibujada en sus labios. 

Fue una noche alegre, a pesar de que se conmemoraba el asesinato de una de sus ovejas, magnicidio que había sido perpetrado por la infame organización criminal pro gubernamental mano blanca, casi en plena luz del día. Un acto cobarde que más tarde se convertiría en el pan de cada día en El Salvador. Pero la noche fue alegre porque Monseñor Romero así hizo que se sintiera. 

En aquella corta pero sustanciosa homilía, el inolvidable santo habló del valor del jóven sacerdote martirizado en su casa allí mismo en la colonia Miramonte. Dejó claro que cada sacerdote que asesinaban, era volver a crucificar a Cristo y cómo volver a crucificar a Cristo significaba salvación, incluso para los mismos asesinos, ya que antes de morir, el padre Navarro los perdonó. 

Como era su costumbre, al terminar la misa, Monseñor platicó con la feligresía. Su rostro, siempre sonriente, indicaba que disfrutaba estar entre sus ovejas, platicando los temas que a ellos les interesaban. Fue entonces que me le acerqué lo más que pude, y con mi hija en mis brazos, le pedi: "Monseñor, me quisiera bendecir a mi hija, por favor...!" Volviendo su mirada hacia mí, y con una dulce sonrisa que nunca he de olvidar, me respondió: "Claro, con mucho gusto, ¿cómo se llama esta gordita?" Acarició con sus inmaculadas manos el cabello de mi niña, le envolvió su carita como en forma de cáliz, la vio directamente a los ojos, y haciendo la señal de la cruz justo en su carita sentenció: "Que Dios te bendiga hijita..." Casi de inmediato, mi hermano Guillermo le recomendó emocionado a mi hija: “nunca vayas a olvidar esas palabras, Lalita...” 

Aquel momento marcó un hito en la vida de mi hija, quien ahora es una persona de mucho éxito en la vida. Aquella noche yo no me había confesado pero comulgué. Rompí una regla eclesial pero era oportunidad única de recibir la Eucaristía de manos de un santo, pensé para mi sino, y no me equivoqué ni me arrepiento. 

 Tiempo más tarde una bala traspasó lo más hermoso y tierno que tenía Monseñor Romero: su corazón. Fue el 24 de marzo de 1980. Hoy hace 37 años volvieron a crucificar a Cristo en El Salvador.