lunes, noviembre 14, 2016

A LOS SALVADOREÑOS QUE VOTARON POR TRUMP


Uds. dicen que votaron por Trump por razones totalmente ajenas al odio, el racismo y la misoginia; por lo tanto es injusto que se les llame racistas, misántropos, sexistas, xenófobos, homofóbicos, etc. Déjenme decirles que yo estoy completamente de acuerdo. Ustedes no tienen esas lacras en su mente y corazón. Les creo cuando dicen que no son esas las razones por las que votaron por Trump. Somos amigos, los conozco de años, créanme que les creo que son buena gente. 

Pero él y sus asistentes cercanos, donde no se cuentan ustedes, desarrollaron una campaña aterrorizadora, amenazante e intimidadora, basada en promesas de persecución, prisión, y expulsión del país, a minorías vulnerables de inmigrantes, gays y lesbianas, musulmanes, etc. Casi siempre utilizando abiertamente un lenguaje represivo. Otras veces el lenguaje lo usaron codificado, como cuando hablaban de “ciertos grupos” y “ciertas comunidades.” 

Miles de sus partidarios, entre los que no están ustedes, al oír esa retórica de su líder máximo y sus colaboradores cercanos, ya se sienten envalentonados y han comenzado a hacer y decir cosas verdaderamente odiosas a miembros de esos grupos minoritarios. Los casos se empiezan a diseminar a lo largo y ancho del país. Ya las mujeres de cualquier clase social y grupo étnico (incluyendo blancas y ustedes, salvadoreñas que votaron por él), tienen razones para sentir temor por su propia seguridad, y la de sus hijas y nietas; todo porque el tipo por quien Uds. votaron para presidente, les ha dado la luz verde a los patanes para agarrarlas de la cuca, ante el horror del país, y la risa de los patanes. 

 En menos de una semana de Donald Trump haber sido electo, y a casi tres meses de su toma de posesión, cientos de estudiantes hispanos empiezan a regresar de sus escuelas llorando, porque algunos de sus compañeros blancos les han dicho que “tienen que irse del país”; los afroamericanos ya han comenzado a ser abiertamente acosados llamándolos “nig…..rs”, por cafres blancos que exclaman con cinismo: "¡Dios, se siente tan rico volver a decírselo en público"! 

II 

 De nuevo, eso no es con ustedes oiganlo bien, somos amigos y sé que ustedes son otra clase de gente. Ustedes tienen conciencia social y su idea de los racistas es que son manzanas podridas que existen en todas partes, y no los representan a ustedes. Vuelvo y repito que les creo. 

Pero, y esto es una realidad no un invento mío, el problema es que esas manzanas podridas y ustedes, apoyan al mismo hombre, aunque sea por razones muy diferentes. Y esas manzanas podridas se sienten muy, pero muy cómodas con sus planes perturbadores en este momento. Un botón de muestra: el KKK está organizando un desfile de celebración por la victoria. Esos infames se sienten reivindicados e infinitamente poderosos por este resultado electoral. Ya en Petaluma, una ciudad cercana a mi ciudad, el pasado viernes unos tipos tuvieron el descaro de sacar banderas confederadas en un desfile de celebración del día de los Veteranos. Todos sabemos las tristes historias de esclavitud que esa bandera trae a la memoria colectiva de los afroamericanos aquí en Estados Unidos. Y como Uds. votaron por Trump, aunque no se cuenten entre ellos ni comulguen con sus creencias y actitudes, tienen un alto grado de responsabilidad por esas lamentables consecuencias. Triste, pero cierto… 

 III 

 Conste: yo no les pido que rechacen al presidente que eligieron, ni que pidan perdón por haber votado por él, ni mucho menos que se arrepientan por su voto. ¡No, qué va! Tampoco les estoy diciendo cuál debe ser su posición ideológica sobre inmigración, refugiados, musulmanes, gays y lesbianas, mujeres, etc. Ese es un asuntos entre ustedes y sus conciencias. 

Sé que Uds. no están de acuerdo con las cosas nada agradables que Trump dice sobre estos grupos, tal vez ustedes acepten que sus declaraciones son aberrantes. Tal vez el tipo les guste por lo que hace no por lo que dice. En fin, yo sé que ustedes están de acuerdo conmigo en que todos los seres humanos debemos ser tratados con equidad, respeto y dignidad. 

 Bien, les creo, ustedes son buenos, ahora ha llegado el momento de probarlo, y eso es muy sencillo: Exíjanle al lider que eligieron, que rechace al KKK y otros grupos supremacistas blancos. Cada vez que él o sus asistentes digan algo generalizado sobre cualquier grupo minoritario, cosas como: todos los negros viven en ciudades de segunda categoría, y sus vidas son un infierno; todos los mexicanos, los refugiados, los inmigrantes indocumentados, y los musulmanes son violadores, ladrones, criminales, peligrosos, y terroristas; a las mujeres hay que agarrarlas de la cuca, y otras bellezas por el estilo o peores, pónganse en contacto con su presidente y díganle: Donald, yo te apoyo, he votado por ti y te exijo que dejes de decir esas barbaridades. 

 Ahora es cuando ustedes tienen que proteger a otros y a ustedes mismos; porque créanme, ustedes no son gringos, ni siquiera lo parecen. También a ustedes los van a afectar las políticas de persecución a las minorías si se llegan a implementar. Por más que sean ciudadanos americanos, que escriban sus posts en un su inglés hechizo en las redes sociales, y que se sientan muy “orgullosos de vivir en este gran país”, siguen siendo salvadoreños por nacimiento. Lean bien la página 2 de sus Passport of the United States of America, ahí a la par de su foto, donde dice Place of birth/Lugar de nacimiento, ahí no dice ni Michigan, ni North Dakota, ni Illinois, ahí dice ¡El Salvador!...I’m sorry to say que por más pasaporte americano que porten, con esa pinta inequívoca de ladinos (unos más que otros), no se salvan de las agresiones del Ku Klux Klan. Sad but true... 

IV 

 Pero bien, ustedes tienen buen corazón y son bien intencionados. Ahora que han contribuido con la elección de Donald Trump para presidente del país del que se sienten tan orgullos; ahora, repito, es cuando tienen que hacer oír su voz: exíjanle que rechace y denuncie a todos los grupos de odio que están celebrando esta victoria como parte de su agenda. 

Exijan abiertamente, no sólo en sus redes sociales, a su presidente electo, que públicamente desautorice y condene cada acto de violencia, intimidación, misoginia, intolerancia y odio, que se han empezado a cometer en el país, en su nombre y el de su movimiento. 

Ustedes son los únicos que pueden hacer eso porque lo eligieron, son sus mandantes, y son buenas personas. Háganlo, porque si no lo hacen, ustedes y sus buenas intenciones serán igualmente responsables de las nefastas consecuencias, si se llegaran a implementar las políticas anunciadas por Trump en su campaña. Háganlo porque como dijo el gran filósofo y estadista irlandés Edmund Burke, "Lo único que se necesita para el triunfo del mal, es que los buenos no hagan nada".

lunes, octubre 17, 2016

EL TALENTO SE LLAMA MARTIVON GALINDO


El Pasado jueves 13, la Amalita y yo tuvimos la inmensa alegría de saludar de nuevo después de un interim de varios lustros, a nuestra estimadísima amiga, la doctora Martivon Galindo, quien gentilmente nos había invitado a la presentación de su colección pictórica COMPARTIENDO MI ESPACIO INTERIOR: 32 AÑOS DE ARTE, llevada a cabo en la biblioteca de Holly Names University, en la vecina ciudad de Oakland, aquí en el area de la Bahía.


Para quienes no conozcan a Martivón, déjenme describírsela como una poderosa fuerza cultural salvadoreña en los Estados Unidos. Dotada de una enorme inteligencia y un extraordinario talento para las artes plásticas y la literatura. Además de arquitecta y doctora en letras, Martivón es catedrática de historia y estudios latinoamericanos en Holly Names University; cultiva con éxito, entre otros talentos, la poesía, la narrativa, el ensayo, el teatro, el dibujo y la pintura. Ha escrito y publicado libros sobre cada una de estas disciplinas, todo en una sola vida.


No hay un libro serio o enciclopedia sobre cultura y arte latinoamericanos que se haya publicado en Estados Unidos, donde no aparezca una estrella salvadoreña de nombre Martivón Galindo. Entre otros, baste mencionar la "Enciclopedia Latina in the United States" de Vicki L. Ruíz y Virginia Sánchez Korrol; "The Rutledge Companion to Latino Literature" de Suzanne Bost y Frances R. Aparicio; "Dividing the Isthmus, Literature" de Ana Patricia Rodríguez; y, en nuestro país: la "Enciclopedia de El Salvador" de la Editorial Océano.


No obstante lo anterior, y además de poseer gran presencia y carisma, una característica muy especial de su personalidad es que no se deja obnubilar por el elogio ni el halago, por muy merecidos que éstos sean. Sello propio de los grandes espíritus.





Los salvadoreños no podemos ser más afortunados al tener una representante cultural de la talla de Martivón Galindo en Estados Unidos. Para hacer más apropiada la historia, ella vive en San Francisco, tierra de Gigantes.