viernes, mayo 25, 2007

APOYAR AL ALIANZA ES UNA OBLIGACION DE TODO ALIANCISTA

Yo he crecido con el Alianza en mi corazón, yo soy más viejo que el Alianza mismo. Yo sé lo que es estar en el estadio bajo una tormenta infernal o bajo un sol perro, yo sé lo que es estar enredado en lo alto de un alambrado chillando, yo sé lo que es bolsadas de meados en el lomo.

Algunos me han escrito en privado que "Vos sos de platea y de tribuna" es cierto, hoy soy de platea y de tribuna, pero solo Dios, mi hermano Albarza y mis amigos personales sabemos lo que hemos pasado a través de todos los años de nuestra niñez y juventud por ese equipo. Yo no soy aliancista de ayer, soy aliancista de toda la vida y mi vida es bien laaaaaaarga. Por eso me da risa cuando me escriben diciéndome que soy "de platea y de tribuna", porque me pongo a pensar en todos esos años cuando nos sacaba caqueados la Guardia cuando íbamos a murear al Flor Blanca.

Yo he gozado hasta las lágrimas por mi equipo cuando ha sido campeón y también he sufrido hasta el tuétano de los huesos cuando ha pasado etapas de crisis.

Aún recuerdo aquella noche de 1975 cuando el Alianza iba a jugar su último partido contra el Sonsonate, quien ganara ese juego se quedaba en la Liga Mayor. También era el juego de despedida de "Araña"Magaña. Me fui al estadio con mi amigo Coky (QEPD), bien temprano, queríamos ser testigos de la historia.

El primer gol lo metió de penal el Sonsonate, puta jamás he sentido una puñalada más sangrante en el corazón que esa noche.Pero después vino el empate, creo que fue el chileno Hugo Ottensen el que lo metió, ese gol sanó de inmediato la herida del gol del Sonsonate. Después Roberto "El Cuchillo" Guerra anotó el gane, solamente si alguna vez llego a ver a Dios voy a ser más feliz que esa noche con ese golazo.

Hoy vivo en Estados Unidos, voy dos veces por año a El Salvador, una vez lo hago por razones profesionales, la otra vez lo hago por ver a mi equipo querido, al equipo que llevo en cada átomo de sangre que corre por mis venas.

No importa en dónde juegue, si ya viajé dos mil millas hasta El Salvador, por qué no voy a viajar 150 kilómetros a Gotera, o 63 kilómetros a Santa Ana o 100 kilómetros a Ahuachapán. Cueste lo que cueste, llueva o truene, gane o pierda, me vale madre, yo lo que quiero es ver a esos once vestidos de blanco. Los nombres? Me vale madre también, son once blancos que juegan por una tradición que es parte de la ideosincracia de ser salvadoreño.

Por eso me sorprende cuando albos que se dicen "a muerte", ahora que el Alianza más los necesita lo dejan solo. Ese es un concepto de ser albo que gracias a Dios yo lo desconozco y ni lo quiero conocer.

Ser albo no es solo decir "soy albo"ser albo es vivir con el Alianza en la mente y en el corazón cada segundo, cada minuto, cada hora, cada día, cada semana, cada año, cada lustro, cada década, hasta morirse, es reir y llorar no solo reir, es ganar y perder no solo ganar.

Yo puedo no ir al estadio porque no tengo dinero o porque estoy enfermo o porque tengo una fuerza mayor. Pero no apoyar al equipo porque está perdiendo, es algo que yo no comprendo. Cuando está perdiendo es cuando más mi equipo necesita mi apoyo, y si un día baja de categoría, yo siempre lo voy a seguir apoyando y si un día desaparece del mapa por completo, entonces voy a seguir amando al mito Alianza, como amo a Dios, no lo veo pero lo llevo en el corazón.

1 comentario:

Anónimo dijo...

puta viejo que suerte, yo soy el hijo de cuchillo guerra... y solo una vez me conto de eso pero me imagino qe vergon se sintio en el momento...VIVA EL ALINZA