martes, marzo 10, 2009

UNA NOCHE CON TOM JONES

UNA NOCHE MUY ESPECIAL RODEADO DE RECUERDOS Y AMIGOS

Hey, aquí se está presentando Tom Jones, entremos!
El sábado pasado mi mujer y yo nos fuimos de parranda con nuestra amiga Doris. El concepto de parranda que nosotros tenemos es basicamente una buena cena en un restaurante talegón de San Pancho, una caminata a la salida por cualquiera de las calles de la ciudad más linda del mundo, un postre exquisito en una pastelería de cuento de hadas, un café y el deleite de una conversación entretenida, divertida y aleccionadora.
Pues lo del sábado fue algo tan grato que ni que lo hubiéramos planificado nos hubiera salido tan lindo. Primero la cena en el restaurante brasileño Spetus, de la esquina de Gaugh y Market; aquí sirven una comida tan fenómena que no me extrañaría si la hacen en el cielo. Incluye un buffet cuidadosamente decorado y luego en la mesa te ponen un aparatito que si lo tenés en verde pasan cada tres minutos unos camareros disfrazados de gauchos, con ensartadores con carne de todo tipo y si no ponés el aparatito en rojo, corrés el riesgo de morir comiendo.
Luego de la cena nos fuimos a la caminata sobre la Market, la idea era llegar hasta el Embarcadero (a unos 45 minutos), para relajar el aparato digestivo que lo habíamos hecho trabajar a capacidad, echarnos el postre, regresar al carro, y luego a casa.

Ladies and gentlemen: this is...Tom Jones
UNA LLAMADA DE MI HERMANITO HUGUITO
Un par de cuadras sobre la Market me cae la llamad de mi hermanito Huguito, quien se reportaba desde Australia y ahora fue el sistema circulatorio el que me trabajó a cien por hora, porque oír a Huguito con su reclamo porque no me he comunicado con él y luego el ponernos al día en lo que está pasando en las rutas de cada uno, fue una emoción que para qué postre.
Nos despedimos con Huguito justo cuando pasábamos por el legendario teatro Warfield en cuya marquesina anunciaban que se presentaba nada menos que Tom Jones, mi ídolo de los años setenta, y ni lerdos ni perezosos, sin pensarlo dos veces, ¡Para adentro! "Pobrecito Tom, pensé para mi coleto, sólo nosotros tres vamos a ver al pobre viejito..." Estaba muy equivocado, cuando entramos en el lugar no cabía ni una aguja, nos tocó en la parte más alta del recinto, a la par de las telarañas. A pesar de estar a finales de sus sesentas y ya casi entra en silla de ruedas, el legendario galés todavía llena escenarios en ciudades importantes de todo el mundo. Su gran presencia y su voz celestial están intocadas a pesar de los años.

Bailamos con mi vieja toda la noche
La ventaja de habernos tocado ver el show cerca del cielo, fue que tuvimos espacio en la rampa de salida para pararnos y menear el esqueleto, con ello matamos tres pájaros de un solo tiro: hicimos ejercicios, disfrutamos el show y vimos en persona a uno de nuestros íconos de juventud. Al salir siempre nos fuimos a echar el postre al humilde restaurante Dennys de la ciudad de Corte Madera, camino a San Rafael.
¿Qué mejor manera de robustecer el cuerpo y el alma?
Una noche muy especial: mis amigos, una buena cena, reviviendo memorias sagradas con las canciones de Tom Jones y mucho ejercicio. Todo improvisado.
Ni que lo hubiéramos planificado con un año de anticipación nos hubiera salido tan perfecto.

A fines sus sesentas, Tom Jones, todavía llena escenarios del mundo

2 comentarios:

Wirwin dijo...

Poota que excelente eso es lo que llamo una velada de verdad, la mujer que amas, amigos, tu estrella preferida, una tertulia no formatíva pero si interesante.

Brother eso es vida me alegro por vos.

Alfredo Campos dijo...

Gracias Wirwin, francamente me siento bendecido por Dios en esta etapa de mi vida.

AC