miércoles, marzo 18, 2009

TAMPOCO ASI

Que sufras más que lo que yo sufrí...
Diego Verdaguer

Hace ya mucho tiempo, cuando te vi en la distancia que venías con otro de la mano, sentí que mi cielo y mi tierra se juntaban; por fracciones de segundos pedí a Dios que no fueras tú, que estuviera equivocado, que no estaba preparado para soportar un dolor tan inmenso como el de verte alegre y que no fuera yo el que provocara esa alegría, pero no... Dios no me oyó, eras tú la que caminaba feliz de otro brazo.


Cuando advertiste mi presencia quizás habrás sentido alegría, quizás habrás sentido tristeza, quizás habrás sentido compasión, quizás habrás sentido remordimiento, o quizás no habrás sentido nada. Lo peor del caso es que venían exactamente hacia donde yo estaba, a la misma parada de buses del Parque Infantil porque allí se detenían las dos rutas, la que me llevaba a mí a mi casa, y la que te llevaba a ti a la tuya.

Poco a poco sus pasos los escuchaba más cercanos, aquel eco barrenaba mis oídos y aniquilaba mi cerebro a puntos infinitamente inimaginables...solo la semana anterior habíamos terminado...yo te amaba todavía...

Había llegado al sitio donde me citaba contigo con la ilusión de recrear nuestros momentos de felicidad y ver tu silueta flotando en el éter, tu imagen intangible, becqueriana, llegaba a alimentar el alma con los efluvios de tu visión momentáneamente perdida, pero no, la ilusión dio paso a la realidad...allí estabas tú, habías llegado en persona...pero con otro.

No pude explicarme entonces y no puedo explicarme ahora, cómo no explotó mi corazón en mil pedazos ante aquel cuadro que resumía la idea del dolor sin nombre.

Entonces le pedí a Dios solo un milagro: que pasara primero tu bus para verlos más de cerca, para verte la cara de virgen tornada en llama que achicharrara mis sentidos. Cuánto tiempo pasó nunca lo supe, pero se dio el milagro, tu bus pasó primero y fue a detenerse justo donde yo me encontraba en mi burbuja de gritos infernales. Recuerdo que pasaste a mi lado y me dijiste adiós con un gesto de tu mano...yo no sé si te correspondí el adiós, solo sé que percibí tu imagen a años luz de donde yo estaba. Mi garganta tragaba plomo derretido y no saliva. Yo me preciaba de no saber lo que era llorar por una cabrona que se fuera con otro, pero cuando pasó mi bus iba vacío y me fui directo al último asiento, a derramar el llanto más amargo que en mi joven vida había derramado.

¡Y entonces rogué a Dios por un castigo! Le pedí a mi Dios que te mandara de castigo aunque fuera la mitad del dolor que tú me habías hecho sentir, "solo la mitad Diosito porque todo lo que siento, ni ella ni nadie tiene el valor suficiente ni el coraje de sobrevivirlo....solo la mitad Diosito pero por favor castígala con la furia que hoy me castigas a mí...no, no se vale...así no se vale"

Después no supe más de ti, mis heridas sanaron con la misma rapidez con que llegaron; a veces un recuerdo, un perfume, una canción, llevaban un flash back a mi cerebro pero nada para preocuparse.

Hasta que años más tarde me fuiste a visitar a mi trabajo, nunca supe cómo te enteraste de mi paradero, pero allí estabas, con tu rostro radiante y tu mirada penetrante, tu sonrisa igual de linda, tus labios gruesos y sensuales impulsaban a besarte pero no lo intenté por respeto a ti, por respeto a mí y, principalmente, por respeto a tu embarazo de seis meses...

Me contaste una historia lamentable (silenciosamente le di gracias a Dios por haberte enviado la mitad de aquel dolor de años atrás...) Ironías de la vida, en esos días mi esposa también estaba embaraza de ocho meses...

Pero lo que supe hoy de ti es tan horrible que hace parecer juego de niños  lo que yo sentí aquella noche ya lejana...no Diosito lindo...tampoco así.

6 comentarios:

devoladas dijo...

Alfredo, esta es una de esas historias sin final?
hay segunda parte?

Peter

Alfredo Campos dijo...

Quihúbole Peter!
No bro, no tiene segunda parte, lo que pasa que lo que está ocurriendo en la vida de mi ex torturadora involuntaria es algo tan fuerte que prefiero no mencionarlo por respeto a su dolor.

Mmmmm, pensándolo bien va a tener segunda parte dependiendo del desenlace.

Siempre es un privilegio que pasés por aquí Peter.

AC

Wirwin dijo...

Soberbio si yo sentia que estaba ahi en el parque infantil, ya sentia que chillaba en el bus al ver como se desmoronaba tu mundo, buenisimo.

Que si tiene final o no ya no importa, solo sirve para satisfacer el morbo humano de saber que tan malo fue.

Me encanto brother

Alfredo Campos dijo...

Quihúbole Wirwin!

Gracias por tu comment bro. Como tenés alma de poeta llegás a la percepción de la tormenta que estaba pasando en esa etapa de mi vida, lo vergón es que más tarde esas vivencias le dan sabor a tu vida pues tenés qué contar.

Gracias por pasar bro!

AC

JC dijo...

Yo sí no tengo alma de poeta pero te quedó vergón. Saludos

Alfredo Campos dijo...

Viniendo de vos el comentario JC, qué más pedir?!

Gracis por pasar bro!

AC