lunes, marzo 30, 2009

LA CARA DE DIOS EN UN MORTAL

EL CHOCO URBINA

Para la segunda mitad de septiembre de 1983, yo estaba viviendo mi vida en tiempo pasado, es decir, después de los secuestros de mis amigos y compañeros Pedro Flores y Hugo Carrillo, todo mundo pensaba que solo era cosa de días, si no horas, para que yo cayera.

Fuera de los miembros de mi familia y unos paquísimos amigos, nadie quería saber nada de mí. Todos me desconocieron, si me veían esquivaban encontrarse conmigo, y menos que se iban a atrever a hablarme o salir conmigo. No resiento para nada su actitud, aquella era una época en la que los escuadrones de la muerte no atinaban, no los culpo, yo quizás, pero solo quizás, hubiera hecho lo mismo.


Un encuentro providencial en Metrocentro con el Choco Jorge Urbina cambió mi vida para siempre. Yo platicaba con una estudiante de la Universidad quien me daba un reporte de lo que pasaba la Casa de Estudios en los días posteriores al secuestro de Pedro, y lo importante que era que yo dejara de llegar por un tiempo al lugar pues el ambiente estaba tenso, estábamos en el restaurante Mr. Donuts del lado del Boulevard Los Héroes.

El Choco Urbina era un reconocido líder estudiantil muy comprometido con la causa popular, con quien yo tenía un contacto tangencial en el Departamento de Ciencias Políticas de la Facultad de Derecho, tiene un gran ingenio que adorna con un humor cáustico que te hace reír, pero que si te agarra de maje también te hace llorar. En la actualidad es un buen abogado que aunque tiene un perfil bajo, siempre está involucrado en Organizaciones gremiales.

Los restaurantes Mr Donuts tienen paredes de vidrio, de manera que todo el mundo está expuesto a las miradas tanto de afuera como de adentro de los mismos. Así las cosas, mientras conversábamos con Dinora, que así se llamaba la estudiante, una figura masculina sonó con los nudillos de los dedos el vidrio desde afuera (demás está decir que en ese momento me dieron unas horrorosas ganas de cagar, que llegan hasta ahorita que me acuerdo☺), al volver la mirada advertí que era el Choco Urbina quien me dio un saludo agitando la mano y al mismo tiempo me hizo una señal para hablar conmigo. De inmediato me disculpé por un momento con Dinora y me fui a otra mesa a platicar con el Choco quien con su característico humor cáustico me saludó con un lapidario:

- ¿Ya sabías que te quieren matar hijueputa?
-Se me había olvidado, gracias por acordarme cabrón. Le respondí con mal disimulado agüite.
Luego de oír mi información sobre los últimos días en la U, y lo yuca que había cambiado mi vida, pasó a decirme:
-Vos has colaborado con la organización y no te vamos a abandonar, te vamos a ayudar, ¿Te preferís ir pa'l monte o al exterior?
Sabiendo lo bromista que es el
Choco le expresé:
-No me estás tomando el pelo veá cabrón.
Su respuesta:

-No jodás, ahorita no estamos para bromas! ¿Para dónde te querés ir?
-Por supuesto que para el exterior.
-Vergón, necesitamos un representante en Canadá (se refería a una ONG salvadoreña)
-Bueno, ¿Entonces para cuándo sería la salida?
-Para ya, cabrón, el lunes te vas para México para sacarte lo más pronto posible de aquí, y en México tramitamos la documentación para viajar a Canadá (aquél era día viernes).
-Y cómo hago si yo no tengo pasaporte.
-Ah, quijueputa! Hablando mierdas y ni siquiera pasaporte para un caquiado tenés.

Me puso doscientos pesos en la mesa y me dijo:
-Andá sacá esa mierda y me contactás en este número cuando ya lo tengás.

En aquel momento advertí cuán serio estaba el Choco con su propuesta que por otra parte salvaba mi vida, nos despedimos no sin antes haber oído la última joya cáustica del Choco:

-Andate donde la chamaca porque no me quiero dar más color con vos cabrón.

Regresé donde Dinora y nos despedimos.

Aquel encuentro providencial con el Lic. Jorge Urbina fue el primer paso hacia un giro de ciento ochenta grados. No dudé que en el
Choco estaba la presencia del mismo Dios en mi vida.

2 comentarios:

Wirwin dijo...

Puta Alfredo no habia duda que el Divino sabía que vos ibas a ser más util aqui en esta tierra que en el paraiso.

Sin duda, tus reconocimientos, tus amistades, tus alumnos, ellos lo certifican.

Vos si sos un libro ambulante de anecdotas y aventuras.
Mira en serio sin afan de adularte o lisonjearte te animo a que lo escribas, tenes una prosa excelente, amena e interesante.

Pero a mi no me lo vendas me lo regalas por haberte animado jajajajajajaajajajaja

Alfredo Campos dijo...

Quihúbole Wirwin!

Sí hombre, se puede ver la intervención de Dios en todos estos eventos, realmente me siento afortunado y bendecido por lo que ha pasado en mi vida. Ha habido monentos duros, no ha sido fácil, pero el presente es lo mejor que se tiene.

Cuando escriba mi libro te voy a dar el primero a vos y autografiado☺☺☺☺

Gracias por pasar bro!

AC