lunes, junio 23, 2008

LA PIEDRA DE FUNDACION

Era 1974, se jugaba el Mundial de Fútbol en Alemania. Con la vida en una encrucijada de decisiones para la subsistencia misma, con una familia que me apoyaba y tenía mucha fe en mí, con una novia de lujo y con una carrera prometedora en ciernes, tenía que tomar una decisión inmediata, una decisión, literalmente de vida o muerte.

Puta, pero cómo hacía, cómo decirle "no" los fines de semana al Chivo Mario y a mi compadre Luis en la Dreyfus, o a Figeac y al Bélico en la Universidad, además se terminarían las idas a la cama con la Lucy después de los primeros triquis.

Huevos, pero si sigo en la francachela no voy a ir a ningún lado, vale verga hoy me despido del guaro.

Como a las diez de la mañana de ese domingo 23 de junio, me tomé la última cerveza en la refresquería de Foncho y Huguito García (sí, mi hermano en Australia), y todavía le dije a Foncho:

-Esta es la última cerveza que me echo cabroncito.

Con su característica diplomacia, el Foncho me replicó:

-Y ojalá que sea la primera que me pagués hijueputa.

En ese momento vino Huguito, quien ya me había oído la cantaleta y repuntó:

-Hoy si va a crecer el negocio con este baboso sin chupar ja, ja, ja.

-No jodan hijosdeputa, ya les dije que el jueves les pago.

Y me fui para mi casa.


Me decidí por la vida, fue el acto más inteligente que realicé en mi existir, fue la piedra de fundación del edificio de mi propio destino.

Lo que soy yo cumplí con mi palabra, jamás he vuelto a probar guaro en ninguna forma y más feliz no puedo ser...

La cerveza que me eché ese día aún se las debo a mis amigos, pero no se las pago, no porque yo sea "trampolín", sino porque yo soy muy supersticioso y pagárselas puede ser señal de mal agüero y volver a chupar, chis☼

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