lunes, julio 13, 2009

PENSAMIENTOS DE NAVEGANTE

La última vez que la vi no me pareció justo que me hubiera enamorado exageradamente de ella, la miré con algún detenimiento y ella con mal disimulado interés. Me tendió la mano para saludarme diciéndome con una sonrisa en los labios:
-Hola Fredy, tanto tiempo sin verte, dónde te metes que ni siquiera tus amigos me dan referencias tuyas.
Yo, que conozco a esta mujer como la palma de mi mano y sé que no ha preguntado por mí nunca a nadie, ya que ni siquiera tenemos amigos comunes, me limité a responder que había estado en las Islas Baleares los últimos doce años, con lo cual le respondía con una monumental mentira a lo mentiroso de su inquisición.
No dejé de inquietarme un poco al ver la transformación que había sufrido aquella belleza que me había llevado al borde de la locura hacía catorce años cuando llegué hasta a acariciar la idea del suicidio al no hallar salida a la existencia sin su presencia en mi vida.
Platicamos no sé qué cosa, la verdad el murmullo de los invitados, los dos whiskies, y lo imprevisto del encuentro, no me dejaban pensar con claridad y menos oír lo que decía Clarissa. Sí recuerdo que fijaba mi mirada en sus labios que movía con malicia adornándolos con una sonrisa de vez en cuando, aquella sonrisa que calaba en mis sueños que después se convirtieron en pesadillas.
Al llegar su compañera a decirle que ya era hora de marchar casi di gracias a Dios. Me sentí rescatado de una ansia que se había posesionado de mí en los últimos dos minutos de monólogo, pues sólo ella hablaba, una ansia de besarla con la pasión que lo había hecho en la casa de la montaña aquella noche de noviembre, catorce años atrás.
De no haber llegado aquella amiga a recordarle que era hora de partir y a despertarme a mí de una locura momentánea, quizás hubieran tenido una razón más poderosa para traerme a este hospital so pretexto de que sufro de una sicosis crónica aguda.
Y esta mosca puta que no me deja de joder...!

2 comentarios:

Wirwin dijo...

Poderoso, sublime, al leerte sentia el ancia, sentia la presion. Excelente relato

Alfredo Campos dijo...

Es que tenés espíritu de poeta vos también Wir, ojalá que todo vaya bien por la Madre Patria bro!