lunes, marzo 05, 2012

PRACTICO MI RELIGION: UNA TARDE CON EL ALIANZA

Es domingo 19 de febrero. Acabo de arribar en San Salvador en un viaje cansador que incluyó Oakland, visitando Nueva York y Florida.

Aterrizo en Comalapa en la madrugada, medio duermo, desayuno a la salvadoreña en el Donuts de Metro, Octava Etapa, y corro con la energía de un mocoso, a mi tempplo sagrado, el Monumental Estadio Cuscatlán a ver a mi equipo lindo ALIANZA F.C.

Contra quién juega, no me importa; va a ganar, va a empatar va a perder, no me importa, lo ideal es que gane, pero no es lo importante para que me sienta en éxtasis.

El próximo año cumpplo 50 años de ser aliancista y ver jugar a esos once vestidos de blanco es todo lo que basta para que sienta lo que sienten los feligreses que visitan su iglesia porque palpan la presencia de Dios.☼

LOS AEROPUERTOS MAS PELIGROSOS DEL MUNDO


Aterrizaje fallido en aeropuerto de St. Barts.

Si bien estadísticamente el avión es el medio de transporte más seguro del mundo, las probabilidades de tener un accidente seguramente crecen si uno debe utilizar unas de las diez pistas de aterrizaje más difíciles y complicadas del mundo.

Los instrumentos de última tecnología de los aeropuertos modernos -donde se puede aterrizar en forma automática- contrastan con otras instalaciones que representan todo un desafío para los pilotos debido a la peligrosidad de su ubicación, la corta extensión de la pista y otros factores ambientales complejos.

1- Aeropuerto de Courchevel

El pequeño aeropuerto de Courchevel en los Alpes franceses es el acceso aéreo para una de las mayores áreas esquiables del mundo. Pero viendo en detalle su pista, de sólo 525 metros de largo y 40 de ancho, ondulada y con declive, ubicada a 2000 metros de altura, podríamos decir que es, también, uno de los más peligrosos del mundo.

Los pilotos más osados de pequeños aviones particulares, otros en helicópteros y por supuesto Pierce Brosnan, caracterizando a Bond. James Bond de "El mañana nunca muere" son los únicos que logran despegar de aquí.

2- Princess Juliana, en Saint Marteen

El Aeropuerto Internacional Princesa Juliana se encuentra en la isla Saint Maarten, y es el tercer aeropuerto con mayor carga en el Caribe. Perteneciente al Reino de los Países Bajos, en el lado sur de la isla caribeña, su atractivo se debe a que los aviones vuelan a escasos 25 metros sobre la playa atrayendo a los aficionados de los aviones a esta costa.

El gobierno local advierte que acercarse demasiado en el momento de la llegada y la salida de las aeronaves "puede dar lugar a lesiones serias o incluso la muerte" al poder ser succionado por una turbina o ser enviado hacia el mar sin poder salir. Es uno de los únicos lugares en el mundo donde se puede ver a los aviones en su despegue o aterrizaje justo debajo del mismo.

3- El Aeropuerto Internacional Juancho E. Yrausquin

El Aeropuerto Juancho E. Yrausquin es el único aeropuerto en la isla de Saba, que se encuentra en el Caribe. Es considerado como la pista comercialmente útil más corta en el mundo, con 396 metros.

Saba es una pequeña isla de 13 km² con estatus de territorio de ultramar o de municipio especial integral de los Países Bajos, y forma parte de los países y territorios de ultramar de la Unión Europea. A pesar de la reputación de ser el aeropuerto más peligroso del mundo, nunca ha ocurrido un accidente. Aunque el aeropuerto está oficialmente marcado como cerrado al tráfico, los aviones regionales de hélice son capaces de aterrizar en este aeropuerto. Los aviones más comunes son los Twin Otter y BN-2 islander.

4- Gibraltar

El Aeropuerto de Gibraltar (en inglés: Gibraltar Airport), se encuentra en el istmo que une Gibraltar con España y es el único en el mundo en el que su pista de aterrizaje cruza una avenida por donde circulan autos, taxis y colectivos.

Fue construido durante la Segunda Guerra Mundial e inaugurado en 1949, aunque en un principio sólo servía como base de emergencia para el Ejército Británico. El 2 de diciembre de 1987, un acuerdo entre los gobiernos español y británico acordó el uso civil de la instalación, que no fue puesto en práctica ante la oposición de las autoridades gibraltareñas.

5- El Aeropuerto Internacional de Toncontin - Honduras

El Aeropuerto Internacional Toncontín está habilitado para vuelos nacionales e internacionales y su pista tiene una longitud de 1863 m de largo. Fue utilizado por primera vez en 1920 y remodelado por completo en 2006, pero sin ampliar la longitud de la pista.

En su historia ha habido dos accidentes aéreos graves, el primero en 1989, un Lockheed C-130H Hércules de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos se salió de la pista y se estrelló contra la autopista incendiándose y matando a 7 personas, mientras que otras 7 resultaron heridas. El segundo ocurrió el 30 de mayo de 2008 y murieron cinco personas.

6 - Aeropuerto Gustaf III - St. Bart

El aeropuerto Gustaf III 2 , también conocido como Aeropuerto de Saint Barthélemy o Aeropuerto de St. Jean, es un aeropuerto civil localizado en el pueblo de St. Jean en la isla caribeña de Saint Barthélemy. Tanto el aeropuerto como la capital de la isla: Gustavia reciben su nombre del Rey Gustav III de Suecia, bajo el cual Suecia conquistó la isla en posesión de Francia en 1785 (fue vendida a Francia en 1878).

7 - Aeropuerto de Madeira, Portugal

El Aeropuerto Internacional de Madeira (en portugués: Aeroporto da Madeira) está localizado en la isla del mismo nombre.

Aeropuerto de Madeira, en Portugal. (Thinkstock)Ha sido modernizado en los últimos años, realizándose una ampliación de la pista gracias a la construcción de un viaducto sobre el mar. Hoy en día, el aeropuerto está capacitado para recibir aviones Boeing 747 y casi cualquier tipo de avión civil, siendo la principal puerta de entrada de turistas de la región, así como de servicios de correo postal, encargos urgentes y otros servicios esenciales. Es un aeropuerto internacional que también opera vuelos domésticos.

Su pista es una de las más difíciles y peligrosas del mundo a la hora de realizar aproximaciones y aterrizajes, debido a las altas turbulencias ocasionadas cuando la velocidad del viento es superior a 15 nudos. Por todo esto, los pilotos necesitan una licencia especial para realizar operaciones en este aeropuerto, y sólo pilotos con experiencia en operaciones diurnas pueden realizar operaciones nocturnas.

8- Aeropuerto Internacional Kai Tak, Hong Kong (cerrado)

Localizado en el corazon de Hong Kong el Aeropuerto Internacional Kai Tak, fue el aeropuerto de Hong Kong de 1925 hasta 1998. El 6 de julio de 1998, el aeropuerto fue reemplazado por el nuevo Aeropuerto Internacional de Hong Kong en Chek Lap Kok.

Con numerosas montañas y edificios al norte, y uno de los extremos de su pista prácticamente en el Puerto de Victoria, el aeropuerto era considerado como uno de los de más complicado aterrizaje. Contaba con una pista de 3380m lo cual es ideal para aterrizar cualquier tipo de aeronave, lo que lo hacia difícil era maniobrar sobre los edificios y montañas.

9- Congohnas, Brasil

Es el segundo aeropuerto con mayor tráfico de pasajeros del Brasil. Se localiza sobre la avenida Washington Luís, en el centro-sur de la ciudad de San Pablo. Fue inaugurado en 1936 y ha sido lugar de dos accidentes, ambos de la empresa TAM. El 31 de octubre de 1996, el Vuelo TAM 402, causado por fallos mecánicos en el avión y en 2007, el Vuelo TAM 3054 se salió de la pista y se estrelló contra un edificio de la misma compañía aérea y una estación de venta de combustibles, causando la muerte de 199 personas.

10- Aeropuerto de Narsarsauaq, Groenlandia

Aproximarse al pequeño aeropuerto de Narsarsauaq es toda una aventura, ya que además de la mala visibilidad y la peligrosidad del terreno inhóspito en el que se encuentra (rodeado de mesetas y montañas) hay que atravesar un mar lleno de icebergs y vientos polares cruzados que hacen difícil la aeronavegabilidad.

viernes, marzo 02, 2012

GUATEMALA DA LECCION DE JUSTICIA A EL SALVADOR

JUEZ guatemalteco rechaza excusa de amnistía para genocida Efraín Ríos Montt

La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, aplaudió hoy la decisión de la Justicia de Guatemala de no conceder la amnistía al exgeneral golpista José Efraín Ríos Montt y lo consideró un precedente importante para casos de otros acusados como él de genocidio.

El exgeneral, de 85 años, llegó al poder mediante un golpe de Estado en 1982 y lo conservó durante diecisiete meses, en plena guerra civil guatemalteca.

Durante operaciones perpetradas por el Ejército durante ese periodo, se calcula que sólo en las zonas del noroeste de Guatemala fueron ejecutados por los militares más de 1.771 indígenas.


De la prensa nacional


Guatemala le está dando una lección a las autoridades salvadoreñas a las que todavía les tiembla el pulso para declarar con seguridad que en El Salvador se violaron los derechos humanos en forma masiva.

La Honorable Corte Suprema de Justicia salvadoreña dice "me aparto y me agacho" a la petición de las Cortes de justicia de Epaña para que envíen a los militares responsables de los asesinatos de los padres Jesuitas de la UCA en 1989, que vienen a ser los mismos responsables de torturas, masacres, asesinatos selectivos y desapareciemientos de civiles durante la guerra civil que azotó el país por doce años desde 1980.

Allí están las masacres del Mozote, la Cayetana, el Sumpul, Cutumay Camones y setenta y cinco mil muertos y desaparecidos que aún esperan justicia.

Los que esgrimen el pobre argumento de los Castro, Chávez y Ortega, para justificar la impunidad de los delincuentes salvadoreños, están confundiendo el cebo con la manteca, les sugiero que vayan a Cuba, Venezuela y Nicaragua a motivar a sus pueblos.

Guatemala ha hecho lo que tenía que hacer en Guatemala, solo en El Salvador no se hace lo que se tiene que hacer con la sanguinaria Tandona, cuyos miembros se pavonean por las calles de San Salvador cargando en sus cochinas conciencias los gritos de dolor de sus víctimas y el llanto de los niños, hombres, mujeres y ancianos que cayeron inermes ante la "valentía" de un ejército inepto que nunca fue capaz ni siquiera de hacerle cosquillas a una guerrilla que jugó con ellos como quiso y que no lo hizo sucumbir solo por los millones de dólares que las administraciones Reagan y Bush les desembolsaban,

Bien por Guatemala, el turno es de El Salvador!

miércoles, febrero 29, 2012

GARCIA MARQUEZ: DISCURSO MARCA PREMIO NOBEL


La soledad de América Latina
[Discurso de aceptación del Premio Nobel 1982 -Texto completo]

Gabriel García Márquez

Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.

Este libro breve y fascinante, en el cual ya se vislumbran los gérmenes de nuestras novelas de hoy, no es ni mucho menos el testimonios más asombroso de nuestra realidad de aquellos tiempos. Los Cronistas de Indias nos legaron otros incontables. Eldorado, nuestro país ilusorio tan codiciado, figuró en mapas numerosos durante largos años, cambiando de lugar y de forma según la fantasía de los cartógrafos. En busca de la fuente de la Eterna Juventud, el mítico Alvar Núñez Cabeza de Vaca exploró durante ocho años el norte de México, en una expedición venática cuyos miembros se comieron unos a otros y sólo llegaron cinco de los 600 que la emprendieron. Uno de los tantos misterios que nunca fueron descifrados, es el de las once mil mulas cargadas con cien libras de oro cada una, que un día salieron del Cuzco para pagar el rescate de Atahualpa y nunca llegaron a su destino. Más tarde, durante la colonia, se vendían en Cartagena de Indias unas gallinas criadas en tierras de aluvión, en cuyas mollejas se encontraban piedrecitas de oro. Este delirio áureo de nuestros fundadores nos persiguió hasta hace poco tiempo. Apenas en el siglo pasado la misión alemana de estudiar la construcción de un ferrocarril interoceánico en el istmo de Panamá, concluyó que el proyecto era viable con la condición de que los rieles no se hicieran de hierro, que era un metal escaso en la región, sino que se hicieran de oro.

La independencia del dominio español no nos puso a salvo de la demencia. El general Antonio López de Santana, que fue tres veces dictador de México, hizo enterrar con funerales magníficos la pierna derecha que había perdido en la llamada Guerra de los Pasteles. El general García Moreno gobernó al Ecuador durante 16 años como un monarca absoluto, y su cadáver fue velado con su uniforme de gala y su coraza de condecoraciones sentado en la silla presidencial. El general Maximiliano Hernández Martínez, el déspota teósofo de El Salvador que hizo exterminar en una matanza bárbara a 30 mil campesinos, había inventado un péndulo para averiguar si los alimentos estaban envenenados, e hizo cubrir con papel rojo el alumbrado público para combatir una epidemia de escarlatina. El monumento al general Francisco Morazán, erigido en la plaza mayor de Tegucigalpa, es en realidad una estatua del mariscal Ney comprada en París en un depósito de esculturas usadas.

Hace once años, uno de los poetas insignes de nuestro tiempo, el chileno Pablo Neruda, iluminó este ámbito con su palabra. En las buenas conciencias de Europa, y a veces también en las malas, han irrumpido desde entonces con más ímpetus que nunca las noticias fantasmales de la América Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda. No hemos tenido un instante de sosiego. Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas murió peleando solo contra todo un ejército, y dos desastres aéreos sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazón generoso, y la de un militar demócrata que había restaurado la dignidad de su pueblo. En este lapso ha habido 5 guerras y 17 golpes de estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto 20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa occidental desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represión son casi los 120 mil, que es como si hoy no se supiera dónde están todos los habitantes de la ciudad de Upsala. Numerosas mujeres arrestadas encintas dieron a luz en cárceles argentinas, pero aún se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran así han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100 mil perecieron en tres pequeños y voluntariosos países de la América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en los Estados Unidos, la cifra proporcional sería de un millón 600 mil muertes violentas en cuatro años.

De Chile, país de tradiciones hospitalarias, ha huido un millón de personas: el 10 por ciento de su población. El Uruguay, una nación minúscula de dos y medio millones de habitantes que se consideraba como el país más civilizado del continente, ha perdido en el destierro a uno de cada cinco ciudadanos. La guerra civil en El Salvador ha causado desde 1979 casi un refugiado cada 20 minutos. El país que se pudiera hacer con todos los exiliados y emigrados forzosos de América latina, tendría una población más numerosa que Noruega.

Me atrevo a pensar que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de la Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual éste colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad.

Pues si estas dificultades nos entorpecen a nosotros, que somos de su esencia, no es difícil entender que los talentos racionales de este lado del mundo, extasiados en la contemplación de sus propias culturas, se hayan quedado sin un método válido para interpretarnos. Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos. La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios. Tal vez la Europa venerable sería más comprensiva si tratara de vernos en su propio pasado. Si recordara que Londres necesitó 300 años para construir su primera muralla y otros 300 para tener un obispo, que Roma se debatió en las tinieblas de incertidumbre durante 20 siglos antes de que un rey etrusco la implantara en la historia, y que aún en el siglo XVI los pacíficos suizos de hoy, que nos deleitan con sus quesos mansos y sus relojes impávidos, ensangrentaron a Europa con soldados de fortuna. Aún en el apogeo del Renacimiento, 12 mil lansquenetes a sueldo de los ejércitos imperiales saquearon y devastaron a Roma, y pasaron a cuchillo a ocho mil de sus habitantes.

No pretendo encarnar las ilusiones de Tonio Kröger, cuyos sueños de unión entre un norte casto y un sur apasionado exaltaba Thomas Mann hace 53 años en este lugar. Pero creo que los europeos de espíritu clarificador, los que luchan también aquí por una patria grande más humana y más justa, podrían ayudarnos mejor si revisaran a fondo su manera de vernos. La solidaridad con nuestros sueños no nos haría sentir menos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legítimo a los pueblos que asuman la ilusión de tener una vida propia en el reparto del mundo.

América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental.

No obstante, los progresos de la navegación que han reducido tantas distancias entre nuestras Américas y Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural. ¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo latinoamericano con métodos distintos en condiciones diferentes? No: la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuento, y no una confabulación urdida a 3 mil leguas de nuestra casa. Pero muchos dirigentes y pensadores europeos lo han creído, con el infantilismo de los abuelos que olvidaron las locuras fructíferas de su juventud, como si no fuera posible otro destino que vivir a merced de los dos grandes dueños del mundo. Este es, amigos, el tamaño de nuestra soledad.

Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte. Una ventaja que aumenta y se acelera: cada año hay 74 millones más de nacimientos que de defunciones, una cantidad de vivos nuevos como para aumentar siete veces cada año la población de Nueva York. La mayoría de ellos nacen en los países con menos recursos, y entre éstos, por supuesto, los de América Latina. En cambio, los países más prósperos han logrado acumular suficiente poder de destrucción como para aniquilar cien veces no sólo a todos los seres humanos que han existido hasta hoy, sino la totalidad de los seres vivos que han pasado por este planeta de infortunios.

Un día como el de hoy, mi maestro William Faullkner dijo en este lugar: "Me niego a admitir el fin del hombre". No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.

Agradezco a la Academia de Letras de Suecia el que me haya distinguido con un premio que me coloca junto a muchos de quienes orientaron y enriquecieron mis años de lector y de cotidiano celebrante de ese delirio sin apelación que es el oficio de escribir. Sus nombres y sus obras se me presentan hoy como sombras tutelares, pero también como el compromiso, a menudo agobiante, que se adquiere con este honor. Un duro honor que en ellos me pareció de simple justicia, pero que en mí entiendo como una más de esas lecciones con las que suele sorprendernos el destino, y que hacen más evidente nuestra condición de juguetes de un azar indescifrable, cuya única y desoladora recompensa, suelen ser, la mayoría de las veces, la incomprensión y el olvido.

Es por ello apenas natural que me interrogara, allá en ese trasfondo secreto en donde solemos trasegar con las verdades más esenciales que conforman nuestra identidad, cuál ha sido el sustento constante de mi obra, qué pudo haber llamado la atención de una manera tan comprometedora a este tribunal de árbitros tan severos. Confieso sin falsas modestias que no me ha sido fácil encontrar la razón, pero quiero creer que ha sido la misma que yo hubiera deseado. Quiero creer, amigos, que este es, una vez más, un homenaje que se rinde a la poesía. A la poesía por cuya virtud el inventario abrumador de las naves que numeró en su Iliada el viejo Homero está visitado por un viento que las empuja a navegar con su presteza intemporal y alucinada. La poesía que sostiene, en el delgado andamiaje de los tercetos del Dante, toda la fábrica densa y colosal de la Edad Media. La poesía que con tan milagrosa totalidad rescata a nuestra América en las Alturas de Machu Pichu de Pablo Neruda el grande, el más grande, y donde destilan su tristeza milenaria nuestros mejores sueños sin salida. La poesía, en fin, esa energía secreta de la vida cotidiana, que cuece los garbanzos en la cocina, y contagia el amor y repite las imágenes en los espejos.

En cada línea que escribo trato siempre, con mayor o menor fortuna, de invocar los espíritus esquivos de la poesía, y trato de dejar en cada palabra el testimonio de mi devoción por sus virtudes de adivinación, y por su permanente victoria contra los sordos poderes de la muerte. El premio que acabo de recibir lo entiendo, con toda humildad, como la consoladora revelación de que mi intento no ha sido en vano. Es por eso que invito a todos ustedes a brindar por lo que un gran poeta de nuestras Américas, Luis Cardoza y Aragón, ha definido como la única prueba concreta de la existencia del hombre: la poesía. Muchas gracias.

lunes, febrero 27, 2012

EN CAMPAÑA CON SCHAFICK-COLLAGE

En mi más reciente viaje a El Salvador tuve la oportunidad de oro de saludar en persona a quien llevará las riendas edilicias de San Salvador a partir del próximo 11 de marzo.

Fue una tremenda alegría también saludar a personas que trabajarán con él para hacer de mi capital un orgullo mundial.



Con Jorge Schafick, el futuro alcalde de San Salvador


Mi hermanito Guillermo, candidato a concejal en el equipo de Shaffick. Mejor opción no pudieron tener pues mi hermano es capaz, responsable y socialmente sensitivo.


El futuro Alcalde y su esposa hacen acto de presencia en las instalaciones del gimnasio del complejo deportivo Universitario de San Salvador


Con la leyenda de la radiodifusión deportiva, Dr. Orlando Canjura Urrutia, y el destacado DT de fútbol, Prof. Oscar Emigdio Benítez


Con mi amigo y colega, Lic. Rafael Peña Marín

Con las leyendas del fútbol nacional: Manuel "El Lobo" Ramos (mi amigo de toda la vida), y Carlos "El Cacho" Meléndez