lunes, abril 28, 2014
OTRA VEZ EL AMOR
Radi, quisiera quererte como ayer...
¡Cómo quisiera amarte como entonces!
No imaginas, vida mía, cómo extraño
la lava derretida penetrando mis nervios...
Puedes jurar que detesto
no morir a fuego lento
de amor como hace cinco años.
Cuando vivía mi vida
cuando moría mi muerte
por tí, querida, por ti...
Pero hoy, alma mía, pero hoy
solo me duele este corazón
de tanto no quererte.
Hoy este intruso corazón
se encuentra ya vacío de ti.
Pero hoy, alma mía, pero hoy,
cierto, lloro por las noches como antes.
Cierto, lloro por ti pero porque
¡Ya no te quiero para nada...!
Lloro, sí, de pura rabia
porque quisiera adorarte
una miserable micra
de lo que te quise entonces.
Lloro de puro coraje
porque yo ya no te quiero.
¡Dios, cómo quiero adorarte
como te adoraba entonces...!
Nov,29,2000
domingo, abril 20, 2014
GARCIA MARQUEZ MENCIONO A EL SALVADOR TRES VECES EN SU DISCURSO DE ACEPTACION DEL NOBEL
| La soledad de América Latina[Discurso de aceptación del Premio Nobel 1982. Texto completo.] Gabriel García Márquez | |
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jueves, abril 17, 2014
HOY SI ES CIERTO: MURIO GARCIA MARQUEZ
Se fue a joder al cielo con su realismo mágico
MEXICO DF (Reuters) - El escritor colombiano Gabriel García Márquez, que revolucionó las letras hispanas dándole dimensión universal al realismo mágico, murió en su casa de la Ciudad de México a los 87 años, anunció el jueves una fuente cercana a la familia y más tarde el presidente de Colombia.
García Márquez, Premio Nobel de Literatura 1982, había salido recientemente de un hospital de la capital mexicana donde permaneció internado una semana por una infección pulmonar y de vías urinarias. Un periódico mexicano había dicho que sufría una recurrencia del cáncer que lo había afectado años atrás.
El escritor colombiano Gabriel García Márquez, creador del realismo mágico latinoamericano con su emblemática novela "Cien años de soledad", murió este 17 de abril en la Ciudad de México a los 87 años de edad. Conocido como 'Gabo', García Márquez fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1982 y sus obras cargadas de magia y espejismos ofrecían un retrato sin igual del mundo cotidiano e indagaban en América Latina hasta descubrir su esencia y carácter.
El carácter cercano y el compromiso político y social caracterizaron a este escritor, que ofreció una forma de narrar y de adentrarse en la realidad en la que la fantasía acababa convirtiéndose en verosímil. Una mirada mágica que le permitía acercar el ahora y con la que acababa descubriéndole al lector su propia identidad.
"Muere Gabriel García Márquez. Mercedes (su esposa) y sus hijos, Rodrigo y Gonzalo, me autorizan dar la información", dijo en su cuenta de Twitter Fernanda Familiar, una periodista mexicana cercana a la familia que ayudaba al escritor como enlace con la prensa. Más tarde el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, confirmó la noticia.
El día de su cumpleaños, el 6 de marzo, el autor de "El amor en los tiempos del cólera" y "Crónica de una muerte anunciada" salió a la puerta de su residencia en un lujoso barrio al sur de la capital mexicana para agradecer a las personas que habían acudido a felicitarlo, como hacía todos los años. Esa fue la última vez que se le vio en público.
Símbolo de la generación del boom del siglo XX, García Márquez comenzaba a ser llorado en la región.
García Márquez dejó decenas de millones de admiradores alrededor del mundo.
Amigo del líder cubano Fidel Castro, el escritor colombiano nunca escondió sus ideas de izquierdas.
En la ceremonia de entrega del Nobel, a la que asistió vestido con un traje típico colombiano en lugar del frac de rigor, denunció la miseria y las violaciones de los derechos humanos por las dictaduras de la época en América Latina.
"La cultura latinoamericana de luto, falleció Gabriel García Márquez", dijo Granma, el diario del gobernante Partido Comunista de Cuba, en su página web.
jueves, marzo 20, 2014
RECORDANDO A EL OLIMPICO, MAXIMO REPRESENTANTE DEL PANCRACIO NACIONAL
Yo lo vi luchar. Aquella noche de sábado en los sesenta, la Arena Metropolitana de San Salvador estaba a reventar, porque se enfrentaban en una lucha de relevos el Santo y el Olímpico contra el Espanto I y el Bucanero. La batalla fue a muerte. Santo casi le arranca la máscara al Espanto en un lance que tenía más de infernal que de deportivo, estos dos venían odiándose desde México y habían decidido dirimir sus diferencias en El Salvador.
En el medio dos salvadoreños, el técnico, el Olímpico, uno de los más finos pancracistas que vio el continente latinoamericano, que adquirió categoría mundial por haber desarrollado sus talentos en el México de los cincuenta, época en la que Salvador Luteroth revolucionó el deporte de las voladoras.
Y en lado de los malditos, acompañaba al Espanto nada menos que el Bucanero, un talento que con la misma facilidad pasaba de limpio rudo brillando en ambas categorías; que fue el creador de una llave a la que él bautizó como el Martinete, que según es fama, quienes quienes la sufrían llegaban a la antesala de la muerte.
Esa lucha fue suspendida en la tercera caída por un golpe que recibió el Olímpico en el cráneo al no haber tenido tiempo de resortear una sacada del ring del Bucanero. El técnico fue conducido por paramédicos al hospital. La lucha se dio por empatada y no se podía pedir más, el público recibió en abundancia lo que quería por lo que había pagado.
La lucha se declaró empatada, pero en la Arena Metropolitana hubo un ganador: yo, Fredycampos, que en éxtasis presencié una verdadera epopeya en el cuadrilátero, epopeya que valió la pena la tunda que me pegó mi madre por haber llegado tarde a casa.
Luego ya no volví a saber nada del Olímpico. Como muchos de los salvadoreños que crecimos en los sesenta, yo también me preguntaba que habría sido de la vida de uno de los más icónicos atletas salvadoreños. En eso me fui a buscar "online" y me hallé este interesante artículo que decido compartir.
Aquí nos damos cuenta que, hasta el 2009, vivía en Philadelphia, Pennsylvania; que se retiró de la lucha libre profesional mediante un sabio razonamiento, y que además de luchador fue un actor que dobló a su amigo el Santo en muchas de sus películas.
Aquí la nota sobre Joaquín Rivera, el Olímpico.
Filadelfia en los años setenta en una tarde de lucha libre. La arena
está llena, los hispanos aclaman a sus ídolos, entre luces y gritos
comienza la contienda de los técnicos y los rudos, es decir, los buenos
contra los malos. Los primeros son enmascarados y los otros muestran su
rostro.
Pero de los días del Santo, Blue Demon, Mil Máscaras y otros ídolos
de antaño sólo han quedado recuerdos en el corazón de quienes lo
vivieron.
El norte Filadelfia guarda uno de esos secretos. Una historia que no
se ha contado salvo entre un círculo pequeño de vecinos de “Olímpico”,
un ex luchador de 74 años que peleó con los grandes a nivel
internacional
Joaquín Rivera, su verdadero nombre, es un salvadoreño que representó
a México en las Olimpiadas del 1964 en Japón. Luchó juntó con las
leyendas mexicanas y latinos famosos como Antonio Roca y Víctor Rivera.
De los viajes con luminarias, el glamour y la fama solo queda el
nombre de “Olímpico” escrito con luces de neón colgado en su modesto bar
en la esquina de las calles Fairhill y Lehigh. Allí él está “pelado” y
dando otra la lucha, ya sin la fama de antes.
Camina cansado, sus ojos reflejan tranquilidad y cuando comienza con
el relato de su vida, la mirada se ve perdida, como si estuviera mirando
a su público desde el cuadrilátero, casi como si escuchara en coro las
ovaciones: “Olímpico, Olímpico...”
En su barra, bajo la luz roja que envuelve el cuarto y la música de
una rocola que intercala corridos y salsa, una decena de clientes beben
cerveza a mediodía mientras “Olímpico” desempolva sus memorias escritas
en papeles amarillentos.
Rivera cuenta que nació en El Aguacate en 1936, hijo de una muchacha humilde que se embarazó de su patrón.
Siempre le gustó el estudio, y a los 17 años se ganó una beca para
estudiar Contaduría y Leyes en la Universidad Autónoma de México (UNAM),
en donde comenzó a luchar como parte de las actividades extra
curriculares.
“En México nací como todo”
El fundador de la lucha en México, Salvador Luterot, lo descubrió en
los años cincuenta y lo llevó a la escuela del famoso profesor Pablo
Carmona, de donde salieron estrellas como Rodolfo Guzmán Huerta “El
Santo” y otras luminarias de la lucha.
“Entrábamos muchos, pero pocos salíamos, tenías que ser bueno y yo lo
era, especialmente mi patada voladora, era preciosa”, recuerda.
En la escuela de la ciudad de León, Guanajuato, le pusieron el
sobrenombre de “Olímpico”. “Me gustó mucho porque se oye limpio, digno
de un atleta”, dijo Rivera
Hispanos entran y salen del bar, lo saludan, ellos saben su historia, la ciudad no.
“Mi primera pelea como profesional fue en la Arena México en 1958
contra El bello Califo, le gané y de ahí me fui pa’rriba (sic)”.
Después peleó en contra de Ray Mendoza, campeón mundial y empataron,
fue entonces cuando Olímpico logró fama y comenzó a hacer doblajes en
películas de lucha mexicanas.
Era una época (1958-1982) en la que El Santo: El enmascarado de Plata
realizó alrededor de 53 películas de éxito en los cinco continentes.
“En ese entonces nos pagaban mil dólares por hacer una patada
voladora doblando para una película del santo, era mucho dinero, pero
los productores lo pagaban porque sabían que conmigo no tenían que
repetir escenas”, dijo “Olímpico”.
Según explicó el salvadoreño, la patada voladora consiste en elevarse
acrobáticamente seis pies del suelo y caerle en la cara al oponente sin
lastimarse uno mismo.
A pesar de que “El Santo” es considerado un super-héroe, “Olímpico”
lo ve como un igual, un compañero a quien respetaba y estimaba.
“Todas las mujeres lo buscaban, pero siempre fue un hombre serio,
dedicado a su hogar. Me quería mucho, yo pienso que era porque él quería
mucho El Salvador. Me recuerdo de una anécdota cuando un día después de
luchar en Acapulco nos fuimos manejando a la ciudad de México y yo lo
molestaba. Le decía ‘oye las mujeres casi me tiraban la puerta del
camerino que porque estaban buscando al Santo’, él sólo se reía”, dijo
Olímpico.
Entre risas, con una camisa desteñida y pañuelos que le ayudan con su
resfriado, el ex luchador dice que él no tenía ídolos del cuadrilátero.
“Yo era mi ídolo”.
Para 1962 comenzaba una nueva etapa en su vida ya que emigró a
Estados Unidos, dejando su querido México.“Yo soy mexicano, porque ahí
nací como luchador, contador y como todo”.
“El dólar es el puñete del mundo entero”
“Acepté irme a Estados Unidos porque el dólar es el puñete del mundo
entero”. Allí llegó directo a Nueva York, contratado por la Federación
Mundial de Luchas (WWF), donde los latinos lo recibieron con orgullo.
“Sí, me recuerdo de ellos, Miguel Pérez, Víctor Rivera, Antonio Roca.
Fíjate que no había rivalidad, nos apoyábamos y teníamos una relación
de respecto y como no, si éramos técnicos”.
Mientras Gilberto Santarrosa suena en la rocola, las piernas que un
día solían ser mortales para sus contrincantes caminan despacio hacia
una maltrecha oficina en la esquina del bar. Richi, su adorado loro lo
saluda al abrir la puerta.
“Hola richito, te quiero”, le dice “Olímpico” a su pájaro que lo
defiende como fiera si alguien se acerca. Al lado de la jaula hay una
fotografía que muestra a los famosos luchadores de esa época.
“Era mi secreto, así es la vida de un luchador, celosa”
Después de una temporada de andar luchando de aquí para allá,
“Olímpico” decidió establecerse en Filadelfia en 1964 y realizar su
segunda pasión que era la contaduría. Abrió una oficina en el barrio, en
las calles seis y Lehigh.
“Durante la semana era Joaquín Rivera, el contador y activo en la
comunidad, y los fines de semana era el Olímpico, pero nadie lo sabía,
era mi secreto, así es la vida de un luchador, celosa”, dijo Rivera.
“Olímpico” trabajó junto con importantes líderes de la comunidad como
Domingo Martínez y Candelario Lamboy, en el Club de Leones.
Se casó con Alicia, una chica de origen alemán con quien tuvo una
hija que ahora tiene 30 años y con quienes vive en Nueva Jersey.
Pero en los setentas, nadie sabía su secreto, ni siquiera su propia hija.
En esa época, “Olímpico” le compró a Víctor Rivera, otro luchador, un
bar en la Cinco y Huntington, en donde transmitían sus peleas. Los
clientes no se percataban de que el luchador de la televisión era el
mismo dueño de anteojos sentado a la orilla de la barra haciendo
cuentas. Tenía el bar, la oficina de Contaduría, tomaba clases en Temple
y seguía luchando.
“Luchaba los fines de semana en la 45 y Market, eso se llenaba de
latinos y también viajaba mucho, siempre a donde me dijeran, nunca dije
no”, recuerda.
“Nunca volveré aguantar un golpe más”
Así pasaron los años en la vida de “Olímpico” y se convirtió en Mason.
“Estudiaba mucho la Biblia y un día le prometí a Dios que cuando cumpliera 50 años no iba a luchar más”.
En 1986 estaba preparado para pelear con “Samoan” a la Florida y era una pelea muy importante que se iba a grabar para su venta.
“Iba de camino y me acordé que ese día cumplía 50 años; me regresé a
mi casa, les llamé y les dije ‘no voy. Nunca volveré a aguantar un golpe
más’. Guardé la valija con la máscara en el armario y hasta la fecha,
la valija está ahí intacta”.
Sus antiguos compañeros todavía le hablan, especialmente cuando
alguno de ellos fallece, pero como “Olímpico” dice, él ya es arena de
otro costal.
“La vida fue buena conmigo, de ser un don nadie, conocí luchando los
cinco continentes y no hay un solo punto en el globo terráqueo que yo no
conozca”.
jueves, marzo 06, 2014
VIVA SANTANA!
Santana, luz y alma musical
7 de Marzo de 2014 a la(s) 6:0 - Efe
Carlos Santana ha vuelto a sentir con su nuevo disco, “Corazón”, una vibración como la que tuvo con el álbum “Supernatural”. A sus 66 años de edad, sigue muy fuerte y no piensa en el retiro ni en otro final, aunque tras la reciente muerte del guitarrista español Paco de Lucía convenga reflexionar, dice, en qué queda de uno tras la muerte.

Grandes de la música. Esta es una fotografía de mayo de 1984 en la que se aprecia en concierto a Carlos Santana junto a Bob Dylan y Joan Báez.
“De mí me gustaría que dijeran: ‘Era un músico y una persona iluminante, nos hacía recordar que nosotros también somos una chispa de luz que no se puede apagar’”, ha dicho el guitarrista Carlos Santana a su paso por Madrid, solo una semana después del fallecimiento de la más célebre guitarra flamenca, a quien considera un talento “inmortal” como Jimmy Hendrix, Django Reinhardt, Bob Marley o Michael Jackson.
Considerado él también uno de los mejores guitarristas del mundo, con casi medio siglo de carrera a su espalda, Santana bromea y asegura: “Apenas estoy comenzando”.
“Aunque mi cuerpo tenga 66 años, cuando empiezo a tocar y sale el amor, tengo 14”, reivindica este hombre para quien “el espíritu y el alma no tienen edad y no la reconocen” y que, con su vigésimo tercer disco de estudio, titulado “Corazón”, que se publica el 6 de mayo, regresa con bríos renovados para su público.
“Haciendo este disco tuve una vibración similar a cuando hice ‘Supernatural’ (1999). Desde el comienzo sentí una intensa frecuencia y creo que va a ser como una ola universal que llegará a todos”, asegura, recordando uno de sus más célebres álbumes, distinguido con nueve premios Grammy.
Como aquel, “Corazón” (RCA/Sony Latin Iberia) está lleno de importantes colaboradores, aunque en este caso comparten su origen latino, con representantes de muchos de los rincones del mundo donde la música se siente desde el órgano “más importante del cuerpo”.
“La mente alberga muchas dudas, pero el corazón nada más abraza el fuego, porque es la casa de la luz”, explica Santanta sobre el título.
El proyecto, que fue una idea de su mánager, comenzó por la búsqueda de canciones y, a partir de ahí, buscaron a aquellos intérpretes “a los que mejor les cayesen esos zapatos”.
“Para mí esa gente es una inspiración. Son puro entusiasmo, chispas en los ojos y tienen una furia y un hambre de amor”, destaca sobre aportaciones como las de la mexicana Lila Downs, el jamaicano Ziggy Marley y las de los argentinos Los Fabulosos Cadillacs (“Mal bicho”) y Diego Torres (“Amor correspondido”).
Sobresale la colaboración con el colombiano Juanes en una nueva versión de “La flaca” de Jarabe de Palo, a la que han conferido el espíritu blues de John Lee Hooker. “Es más que una canción ahora, es un encanto divino y desnudo”, opina.
Otra importante presencia es la de Gloria Estefan, a quien conoce desde 1985. “Nos tenemos mucho respeto mutuo. Trabajar con ella siempre es fácil, porque no estamos para competir, sino para complementarnos”, cuenta.
Están además Pitbull, Romeo Santos y Miguel, que pertenecen a esa segunda generación de hispanos en Estados Unidos y representan, a su juicio, “la voz del momento”.
“Me gusta hacer música que llega a abuelos, abuelas, madres, padres, jóvenes y niños chiquitos”, afirma el músico, quien destaca también el tema “Yo soy la luz”, en el que colaboran Wayne Shorter y su mujer, Cindy Blackman, en la batería.
La representación española la pone La Niña Pastori. Ella cumple además la cuota de flamenco que anhela Santana, quien no descarta hacer en el futuro un disco al estilo del de Miles Davis “Sketches of Spain”.
“Quisiera hacer más cosas en el futuro, me encanta la pasión, el fuego y la sangre de los gitanos”, dice el mexicano, quien planea incluir flamencos en su espectáculo.
El primer sencillo del disco es “Saideira”, con la participación de Samuel Rosa de la banda de rock brasileña Skank, ganadora de Latin Grammy y una de las bandas de rock más exitosas de Brasil de las últimas dos décadas, con un repertorio demostrado de hits y muchas influencias.
“Saideira” fue escrita por Samuel Rosa con Rodrigo Leao y tiene un ritmo ska contagioso. Comenta Samuel: “Grabar la canción ‘Saideira’ ha sido una experiencia gratificante para mí, y ha sido un honor increíble trabajar con el gran maestro Carlos Santana”.
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