


Yasuko es una bella japonesita que enamoró a mi rey cuando ambos estudiaban sicología en la Universidad estatal de California en San Francisco. Altamente educada, fina y ordenada, nos atendió por un día, en medio de nuestro periplo, y la última noche que estuvimos en Osaka, ya que sus quehaceres laborales cotidianos, no le permitían para más.
Gozamos de su compañía en nuestra visita a Kyoto. Aproveché la ocasión para hacerle todo tipo de preguntas sobre la historia de Japón y el carácter de su gente.
Aquí algunas tomas con la agradable "China" (como le decimos la familia, muy a la salvadoreña, aunque ni a ella ni a mi hijo les gusta el mote.)
