miércoles, junio 30, 2010

LAS REJAS NO MATAN

No, no es la popular canción de Javier Solís, es un bonito chiste que me mandó mi hermano en email☺

La Reja

Una anciana pareja estaba celebrando su 50 aniversario de boda, por eso decidieron volver al pequeño pueblo donde se habían conocido.

Sentado junto a ellos, en un café, estaba el policía local que sonreía mientras ellos hablaban...

- ¿Recuerdas la primera vez que hicimos el amor? Fue sobre ese prado que esta al otro lado de la carretera... cuando te puse contra la reja

-¿Por qué no lo hacemos otra vez por los viejos tiempos?

Salieron del café y cruzaron hasta el prado.

El policía se sonrió, pensando cuan románticos eran, y que lo mejor sería que le echase un vistazo a la pareja, por si acaso se hacían daño.

El viejecito tomó a su mujer cuando estuvieron desnudos y la apoyó contra la reja.

El policía, que seguía mirando, no podía creer lo que veía.

Con la vitalidad de una jovencita, la mujer se movía violentamente arriba abajo, mientras el marido se convulsionaba como un salvaje.

Siguieron así durante un buen rato hasta que los dos cayeron al suelo, totalmente exhaustos.

Más tarde el policía se acercó y les dijo:

- Ha sido la forma de hacer el amor más bonita que he visto en mi vida...

Ustedes debieron ser una pareja muy salvaje cuando eran jóvenes

- No... realmente

- dijo el viejecito

- cuándo nosotros éramos jóvenes, esa reja de mierda no era eléctrica.....

martes, junio 29, 2010

ANGELES EN EL CAMINO: EL CHOCO URBINA



Lic. Jorge Urbina

Para la segunda mitad de septiembre de 1983, yo estaba viviendo mi vida en tiempo pasado, es decir, después de los secuestros de mis amigos y compañeros docentes de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional, Pedro Flores y Hugo Carrillo, todo mundo pensaba que solo era cosa de días, si no horas, para que yo también cayera.

Fuera de los miembros de mi familia y unos paquísimos amigos, nadie quería saber nada de mí. Todos me desconocieron, si me veían me esquivaban, y menos que se iban a atrever a hablarme o salir conmigo. No resiento para nada su actitud, aquella era una época en la que los escuadrones de la muerte no atinaban, no los culpo, yo quizás, pero solo quizás, hubiera hecho lo mismo.

Un encuentro providencial en Metrocentro con el Choco Jorge Urbina cambió mi vida para siempre. Yo platicaba con una estudiante de la Universidad quien me daba un reporte de lo que pasaba la Casa de Estudios en los días posteriores al secuestro de Pedro, y lo importante que era que yo dejara de llegar por un tiempo al lugar pues el ambiente estaba tenso, estábamos en el restaurante Mr. Donuts del lado del Boulevard Los Héroes.

El Choco Urbina era un reconocido líder estudiantil muy comprometido con la causa popular con quien yo tenía un contacto tangencial en el Departamento de Ciencias Políticas de la Facultad de Derecho, tiene un gran ingenio que adorna con un humor cáustico que te hace reír, pero que si te agarra de maje también te hace llorar. En la actualidad es un buen abogado siempre está involucrado en Organizaciones gremiales.

Los restaurantes Mr Donuts tienen paredes de vidrio, de manera que todo el mundo está expuesto a las miradas tanto de afuera como de adentro de los mismos.

Así las cosas, mientras conversábamos con Dinora, que así se llamaba la estudiante, una figura masculina sonó con los nudillos de los dedos el vidrio desde afuera (demás está decir que en ese momento me dieron unas horrorosas ganas de cagar, que llegan hasta ahorita que me acuerdo☺), al volver la mirada advertí que era el
Choco Urbina quien me dio un saludo agitando la mano y al mismo tiempo me hizo una señal para hablar conmigo. De inmediato me disculpé por un momento con Dinora y me fui a otra mesa a platicar con el Choco quien con su característico humor cáustico me saludó con un lapidario:

- ¿Ya sabías que te quieren matar, cabrón?
-Se me había olvidado, gracias por acordarme. Le respondí con mal disimulado desespere.

Luego de oír mi información sobre los últimos días en la U, y lo yuca que había cambiado mi vida, pasó a decirme:

-Yo te voy a ayudar, ¿Te preferís ir pa'l monte o al exterior?
Sabiendo lo bromista que es el Choco le expresé:
-No me estás tomando el pelo veá cabrón.
Su respuesta:
-No jodás, ahorita no estamos para bromas! ¿Para dónde te querés ir?
-Por supuesto que para el exterior.
-Vergón, necesitamos un representante en Canadá (se refería a una ONG salvadoreña)
-Bueno, ¿Entonces para cuándo sería la salida?
-Para ya, cabrón, el lunes te vas para México para sacarte lo más pronto posible de aquí, y en México tramitamos la documentación para viajar a Canadá. Aquél era día viernes.
-Y cómo hago si yo no tengo pasaporte.
-Ah quijueputa! Hablando mierdas y ni siquiera pasaporte para un caquiado tenés.

Me puso doscientos pesos en la mesa y me dijo:
-Andá sacá esa mierda y me contactás en este número cuando ya lo tengás.

En aquel momento advertí cuán serio estaba el Choco con su propuesta que por otra parte salvaba mi vida, nos despedimos no sin antes haber oído la última joya cáustica del Choco:

-Andate donde la chamaca porque no me quiero dar más color con vos.

Regresé donde Dinora y me despedí de ella para no verla nunca más.

Lo demás es historia conocida, aquel encuentro providencial con el Lic. Jorge Urbina fue el primer paso hacia un giro de ciento ochenta grados en mi destino.

No dudé que en el Choco estaba la presencia del mismo Dios en mi vida.

sábado, junio 26, 2010

HACE 75 AÑOS SE FUE EL ZORZAL CRIOLLO CARLOS GARDEL


El tango argentino conmemoró el 75 aniversario del mito de Carlos Gardel, fallecido en un accidente aéreo en la ciudad colombiana de Medellín cuando el "Zorzal criollo" realizaba una extensa gira latinoamericana.

Los seguidores de "El mago", que con su voz llevó el tango desde los arrabales de Buenos Aires a París, Nueva York y el resto del mundo, volvieron a desfilar con sus ofrendas en la tumba del artista en el cementerio porteño de Chacarita, donde descansan desde 1936.

El Museo de Gardel, situado en la casa del barrio de Abasto donde el artista vivió con su madre, Berta Gardés, fue además escenario de un recital de tangos como corolario de una exposición sobre el fallecimiento del artista, ocurrida el 24 de junio de 1935.

Fue una conmemoración "austera" en vista de la pasión de los argentinos por el fútbol, comentó el presidente del Centro de Estudios Gardelianos, Enrique Espina Rawson, al indicar que el grueso de los actos de homenaje al artista fueron aplazados hasta después del Mundial de Sudáfrica.

"Carlitos, que fue hincha fanático del Racing Club, habría estado de acuerdo y seguramente estaría tan entusiasmado como el resto de los argentinos por el buen desempeño de la selección", aseguró.

Este año también se cumplen 120 años del nacimiento del artista, el 11 de diciembre de 1890 en Toulouse (Francia), por lo que a partir de mediados de julio comenzará una serie de actos en honor al "Morocho del Abasto".

El mausoleo de Gardel, que incluye una estatua del artista a la que los amantes del tango le suelen poner un cigarrillo encendido, está adornado con flores y ofrendas de todo tipo.

"El mito y la leyenda de Carlitos siguen vivos", apuntó Espina Rawson.

EL MAGO

Gardel dejó un legado de un millar de grabaciones discográficas y una veintena de películas y musicales, además de haber sido pionero del tango canción y de los vídeos musicales. El "Sos Gardel" se mantiene como la frase con la que se elogia a una persona en grandes ciudades de Argentina y Uruguay, sobre todo en Buenos Aires y Montevideo, en las dos orillas del Río de La Plata, donde "Carlitos" es sinónimo de "grande" y se le llama "mago" por las maravillas que hacía con su voz de barítono.

Fue actor y productor cinematográfico, pero "cada día canta mejor", según el latiguillo popular que acompaña a su mito, además arropado por su fama de galán, sus peripecias románticas y su afición por "los burros" (carreras de caballos).

"Voy a ver a mi vieja (madre), pronto. No sé si volveré, porque el hombre propone y Dios dispone. Pero es tal el encanto de esta tierra que me recibió y me despide como si fuera hijo propio, que no puedo decirles adiós, sino hasta siempre", dijo el "Zorzal Criollo" un día antes de su muerte por los micrófonos de la radio La Voz de la Víctor en Bogotá.

Gardel cantó por última vez el tango "Tomo y obligo" desde el balcón de la sede de la emisora ante una multitud que le aclamaba. El 24 de junio de 1935, el avión que le conducía desde Medellín a la también colombiana Cali chocó en su despegue con otro estacionado a un costado de la pista, lo que causó una explosión que mató a 12 de los 15 ocupantes de ambas aeronaves.

La tragedia, presenciada por miles de personas que habían ido al aeropuerto para aclamar a Gardel, cortó una gira iniciada en Puerto Rico y Venezuela y que debía seguir en Panamá, Cuba y México para retornar luego a Buenos Aires.

El féretro del popular cantante fue acompañado por un largo cortejo fúnebre hasta el cementerio de San Pedro en Medellín, donde permaneció hasta fines de 1935, cuando comenzó un penoso traslado por varios países que concluyó en el cementerio porteño de Chacarita, el 6 de febrero 1936.

miércoles, junio 23, 2010

HOY HACE TREINTA Y SEIS AÑOS

TOME LA DECISION MAS INTELIGENTE DE MI VIDA

Quizás tenía dieciséis años cuando sentado a la mesa de un bar de la colononia Cucumacayán de San Salvador, me tomé la primera cerveza que ni siquiera me la terminé por lo amarguísima. Era un día sábado y mi entrañable amigo, vecino y compañero de quimeras Ricardo Franco, a la sazón ya avezado en menesteres báquicos, me estaba invitando.

Cuando en junio 1970 me enredé emocionalmente con una bicha que me dejó un ojo morado en el alma (que hasta hoy no se me desinflama), decidí que el amargo de la cerveza era una amargo delicioso y teniendo amigos, vecinos y compañeros de universidad que practicaban lo que en El Salvador llamamos "empinar el codo", no me costó nada engrosar el gran ejército de borrachos de mi generación, una generación caracterizada por revolucionarios en todo ángulo que se vea: revolucionarios académicos, literarios, artísticos y políticos.

Pues como las emociones y el espíritu están íntimamente relacionados, tras el rompimiento con mi "adorada enemiga" vino la francachela y mi cuerpo no toleraba otros espíritus más que el que Dios le había asignado, de modo que el Espíritu de Caña, una popular bebida espirituosa en la clase media-baja de El Salvador, no hizo buena química conmigo y pronto me metí en problemas.

Dios, tengo que presumirlo, me dio el don de ver hacia adelante e imaginarme vívidamente la consecuencia que me espera por las acciones buenas o malas que esté realizando en el presente, y en mi rol de borracho preví un espectáculo dantesco.

No fue fácil, con tiernos 21 añitos y una presión social acuciante, decirle Ud. no va más en mi vida al guaro, pero lo hice, y el domingo 23 de junio de 1974 me tomé la última cerveza de mi vida, fue para amainar la resaca que me había dejado las celebraciones del día del maestro que había comenzado el viernes 21.

En mis veintes andaba en las farras con la mara, sólo que yo no chupaba (y ellos encantados porque, además yo tenía un mi carro viejo y los andaba llevando de chupadero en chupadero, después los iba a tirar a sus casas.) Mi buen amigo Tito Zelada solía decirme los viernes después de clases en la U: "Hey Fredy, vámonos ya a joder, le echamos dos pesos de gasolina al tanque y tres pedos en cada llanta y al camino" ja, ja, ja...! Tito es único.

Yo no me podía sustraer de vivir normalmente esa etapa de mi vida y la disfruté a rabiar, la ventaja era que yo ni amanecía de goma, ni tenía los problemas aparejados con el alcoholismo, y logré realizar todos mis sueños a raíz de haber tomado la decisión más inteligente de mi vida: Nunca jamás volverme a echar un trago.

Yo pienso que la decisión de no tomar es la más inteligente que hice, pues retomé el control absoluto de mi vida; sin embargo no estoy contra los que toman, la mayoría de mis amigos se echan los tamalguashtazos y no me molesta para nada, ni le hago de papista predicando que no chupen, ese es muy su problema. Tampoco estoy contra el vino, es más, tengo una colección de botellas de guaro que por regla traigo de los países que visito.

La última cerveza todavía se las debo a mis amigos del alma y, en esa época, vecinos Foncho y Hugo García, a quienes convencí que me la fiaran de un pequeño negocio que su tía Lolita tenía en la colonia Las Colinas de Mejicanos.

Y no se las pago, no porque no tenga buena voluntad o pisto para pagárselas, sino porque no vaya ser el dianche y les pida la otra.