Las cosas se vislumbraban tan optimistas para la región que, en mi opinión, solo era cosa de dejar pasar el tiempo para que problemas tan serios como la extrema pobreza y sus secuelas como el hambre, el analfabetismo, la delincuencia y el desempleo y subempleo, honestamente yo creía que iban a ser atacados en una fase, talvez no inminente, pero racionalmente próxima.
Pero las fuerzas del mal, personificadas por el gran capital criollo que se niega a abandonar sus posiciones de privilegio y de control apoyadas solapadamente por otro sector poderoso de la administración gringa, no quiere permitir que la historia siga su curso imparable.
Hay gentes que creen que el devenir histórico lo van a detener con represión, esta retórica mía también parece obsoleta, pero es que la acción cometida en Honduras es igualmente obsoleta y empuja a despertar sentimientos que ya se creían sepultados porque las marrullerías políticas como dar golpes de estados a gobiernos legítimamente constituídos y democráticamente electos también estaban olvidadas y disfrutando el sueño de los justos.
En el paisaje político centroamericano ya no se veían tanques ni soldados reprimiendo a población desarmada y protestando por una injusticia cometida contra su propia existencia colectiva. Las noticias y las gráficas venidas de Honduras parecen sacadas de medios noticiosos de los ochenta.
Esos golpistas retrógrados no se han dado cuenta que estamos en la era de la cibernética, que no pueden ocultar de los ojos de la opinión pública ni por segundos el secuetro, la represión, el desapareciemiento el encarcelamiento y similares, sin que el mundo se dé cuenta en fracciones de segundos.
Señores, ¿Por casualidad no se han dado cuenta que ya pasaron a mejor vida las mentalidades fascistas de los Somoza, los Pinochet los Videla y los Stroessner con sus políticas cínicas de vejaciones y matanzas a ultranza.
Golpistas hondureños: el mundo los repudia, los pueblos los rechaza, la conciencia de la humanidad los condena, solo Uds. parecen ignorar que no están engañando a nadie.
El "presidente de mentol" Micheletti parece un títere recitando juramentos ante el "altar de la Patria", la misma cantaleta, venerando una patria que ellos mismos vilipendian, jurando ante un símbolo lo que ni él mismo se cree.