domingo, agosto 27, 2006

JAPON 2006, KYOTO

DICEN QUE PARA entender la cultura japonesa primero hay que visitar Kyoto, ciudad fundada en el año 794, antigua capital imperial de Japón hasta que Tokio le arrebató el título en 1868.

Sus habitante pueden envidiar a regañadientes la economía y vitalidad de Tokyo y la cercana Osaka, pero toman gran orgullo de su tradición, su cocina refinada su dialecto, su sensibilidad para las estaciones y su historia.


Mi mujer no necesita sobarle la panza a Buda para la buena suerte...Tiene su panzón privado.
Este templo budista fue construído en honor a los soldados japoneses caídos en la Segunda Guerra Mundial. Se llama Ryosen Kannon, la imagen del profeta mide 24 metros.


Mi hijo Guillermo posa con Yasuko para la cámara de mi mujer, frente a la portentosa entrada del templo Kiyumitzu-Dera. Por más de 1000 años millones de peregrinos han subido esta colina para orar frente al Kannon de once cabezas en cuyo honor se ha construído el monumental edificio.

sábado, agosto 26, 2006

JAPON 2006, AL FIN EN TOKYO

En el Troley-bus a la estación del metro.

En una pasarela con la panorámica de rascacielos de la bella ciudad.

En Osaka abordamos el Super Expresso para Tokyo. De veras no me aguantaba por ver una de las ciudades más extensas, intensas y pobladas del mundo.

Metidos en un artefacto que nos hacía sentir que viajáabamos sobre una nube, corrimos por paisajes frescos, tocando pueblos que mostraban la tradicional arquitectura oriental con sus techos curveados.

La travesía duró tres horas y al fin vivimos la hermosa capital del país del Sol Naciente.

JAPON 2006, LA TORRE DE TOKYO

OTRA MARAVILLA DEL MUNDO MODERNO EN JAPON!

Desde la torre se domina la hermosa ciudad de Tokyo.

Desde lo alto me llamó la atención un entrenamiento de un equipo blanquito como el mío.



Desde nuestro hotel nos pareció por un momento que estábamos en París, ya que en la distancia se yergue esta maravilla de la arquitectura moderna, robando por un momento un poquito de la imagen de la Ciudad Luz.

Pero no, estábamos viendo la Torre de Tokyo que, aunque basada en el mismo concepto de la Torre Eiffel, no le llega a ésta en hermosura.

Sin embargo también tiene lo suyo.Fuimos a verla de cerca y no solo eso, también la escalamos!

lunes, agosto 21, 2006

JAPON 2006, TOKYO ESPIRITUALIDAD

Mis tesoros posan frente a elementos simbólicos a la entrada del Templo Shintoísta más importante de Tokyo: el Altar de Mei-ji.

Entre fieles que todos los años visitan por millones, me detengo a orar ante el altar Senso-ji, el más sagrado y espectacular templo budista de Tokyo. Data desde el año 645.
La puerta "Kaminarimon" (puerta del trueno), en la entrada del altar budista de Senso-ji. Los samuraii que cuidan el templo se ven en sus recintos a izquierda y derecha de la entrada.

El pueblo japonés es muy espiritual. Como es lógico pensar, entre los orientales se practican dos religiones fundamentalmente que no tienen nada que ver con los valores cristianos: El Budismo y el Shintoísmo. Las dos religiones se basan en códigos morales estrictos cuyos símbolos son altamente respetados y reverenciados.

En lo que a mí respecta, soy muy respetuoso de las creencias tanto de pueblos como de indivíduos. Personalmente practico un sincretismo religioso. Eso significa que tomo lo bueno de cada creencia que conozco y la pongo en práctica en la medida de lo que puedo. De esta forma tengo asegurado mi puesto en el más allá, sin importar cuál sea la religión "correcta".

En cuanto a la "salvación de mi alma", esa decisión está en control de Dios, yo no me preocupo por eso. Con la misma fe que he orado en la Basílica de San Pedro en Roma, lo hago en templos shintoistas y budistas en Japón.

sábado, agosto 19, 2006

EL PERRITO HACHI-KO, TOKYO 2006

UNA HISTORIA FASCINANTE DE AMOR Y LEALTAD



Cuando arribé a la estación del populoso sector Shibuya del Metro de Tokyo acompañado de mi mujer y mi hijo, entre centros comerciales, algarabía, luces de neón, y frente a imágenes de televisión que cubren casi la mitad de los rescacielos aledaños; me llamó la atención que mucha gente se fotografiaba con una estatua erigida a un perro.

Haciendo alarde de la más profunda filosofía Kantiana, yo exclamé: "Ve, hasta a los chuchos les hacen monumentos estos japoneses...!"
Como "adonde fueres haz lo que vieres", nosotros también hicimos cola para posar con la famosa estatua.

Mientras tanto, a mí me dejó con curiosidad de saber el por qué tanta deferencia por un cuadrúpedo. Investigué más tarde y he aquí la historia:

La lealtad y el amor incondicional para su amo son cualidades de los perros que los convierte en todo el mundo en "el mejor amigo del hombre". Un particular perro de Akita, llevó esas cualidades a extremos tales que le ganaron un lugar en el corazon del pueblo japonés y lo ha mantenido en ese lugar por más de setenta años.

Chu ken Hachi-ko (literalmente, el perro fiel), había nacido en Akita en 1923. Al año siguiente lo llevaron a Tokio. El y su amo, el Dr. Eysaburo Uyeno, catedrático de la Imperial Universidad de Tokyo, se convirtieron en amigos inseparables. Todos los días "Hachi" acompañaba a Eisaburo a esta estación del tren cuando se iba a trabajar. Al regresar por la tarde el Dr. Uyeno, encontraba en el mismo lugar a su perrito, que lo saludaba con gemidos y agitaciones de cola. Esta feliz rutina se dio hasta que un día fatal el Dr. Uyeno se sintió mal en su trabajo y murió de un ataque al corazón.

A pesar de que Hachiko tenía menos de dos años de edad, siguió esperando todos los días en la estación Shibuya a su amo que nunca jamás iba a regresar. Tarde en la noche, regresaba con gemiditos a su casa y hubo veces que pasó días contínuos sin moverse del lugar, sin comer y apenas durmiendo.

Tanto familiares del Dr. Uyeno como veterinarios hicieron todos los trucos posibles para convencer al perrito que ya no regresara.

El Akita se volvió una vista familiarizada para los viajeros que de cuando en cuando le agitaban la cabeza en señal de saludo. El animalito guardó su vigilia por más de diez años.

El 8 de marzo de 1935, finalmente fue donde su amo: murió exactamente en el mismo lugar donde lo había visto vivo por última vez...

La Prefectura de Tokyo, atendiendo peticiones de miles de ciudadanos, decidió erigir una estatua en honor a Hachiko. Pero percibiendo que el Akita aun estaba solo, en 1983, estudiantes de la Imperial Universidad de Tokyo decidieron erigir una estatua en honor del Dr. Uyeno, y le agregaron esta frase al podio de la del perrito: "Ahora Hachiko ya es feliz".

El Monumento es al amor y la lealtad.